Junio 26, 2026 #Chile país de mujeres #Entrevistas

De la Región del Maule al mundo: la diseñadora chilena que está transformando la movilidad de personas con discapacidad visual

Silvana Herrera es fundadora de MOV Design, empresa que creó una banda sensorial que permite detectar obstáculos en el espacio.

Ajustes de accesibilidad

Lo que comenzó como un proyecto de título en la Universidad de Talca terminó convirtiéndose en una innovación con reconocimiento internacional. Desde la Región del Maule, la diseñadora chilena Silvana Herrera Leiva lideró el desarrollo de MOV, una banda sensorial que utiliza tecnología inspirada en la ecolocalización para detectar obstáculos y asistir la movilidad de personas con discapacidad visual.

La iniciativa combina diseño inclusivo, tecnología y empatía para responder a una necesidad concreta de miles de personas. Gracias a su impacto social y a su potencial innovador, la creación fue distinguida en 2025 con el premio Ingenias LATAM, otorgado por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), reconocimiento que destaca a mujeres innovadoras de América Latina que están generando cambios desde sus territorios hacia el mundo.

“Para nosotros ha sido un orgullo tremendo haber ganado el reconocimiento de la Unión Europea, porque visibiliza el trabajo que estamos realizando desde Chile y sobre todo desde regiones”, comenta Silvana en esta entrevista. 

¿De dónde nace la idea de crear esta banda sensorial? 

La idea nace de mi proyecto de título de pregrado de la Escuela de Diseño de la Universidad de Talca, donde empecé a trabajar con personas con discapacidad visual. Hicimos una investigación en terreno, observando cómo ellos se movilizaban, y nos dimos cuenta del problema que tenían con el bastón blanco, porque surgían problemas físicos a largo plazo. Y nos preguntamos: si se les pierde el bastón blanco en un espacio cerrado, ¿cómo lo pueden encontrar? Y la respuesta es a través del sonido palatal. Eso se llama ecolocalización. Hicimos una investigación a través de la biomimesis, viendo qué animales ocupan la ecolocalización, como los murciélagos o los delfines. Y nos dimos cuenta de que el delfín no es un animal que sufre discapacidad visual, pero sí atrapa a sus presas a través de ecolocalización. Luego de toda esta investigación nació MOV, que es una banda sensorial para la movilidad espacial en personas con discapacidad visual y funciona a través de sensores láser, mapea el espacio y avisa dónde están los objetos.

¿Hubo alguna experiencia que marcara el camino de esta invención? 

Sí, de hecho, conversé con varias personas con discapacidad visual. Me acuerdo que iba caminando por la calle y me encontré con Michael, que tiene ceguera completa, y con él empezamos a hacer la observación en terreno y me fui dando cuenta de varias cosas más personales que tenía con el tema de la movilidad libre. También me di cuenta de que en el área del diseño, por lo menos acá a nivel territorial en la región, no estaba muy avanzado el diseño inclusivo, entonces eso fue lo que me motivó para seguir trabajando en este proyecto. 

Gracias a tu desarrollo tecnológico, hoy las personas con discapacidad visual tienen una mejor capacidad de percibir su entorno. ¿Cómo ves ese impacto en su calidad de vida? 

Eso lo hemos visto en las pruebas de usabilidad que realizamos. Más que ver el impacto de lo que les puede ayudar a largo plazo, buscamos que ellos se sientan incluidos dentro de la evolución del diseño y la tecnología. Crear un dispositivo que no se vea como ortopédico, sino que se vea como algo contemporáneo y les ayude a sentirse mucho más incluidos dentro de la sociedad. También nos dimos cuenta de que les ayuda a evitar accidentes a largo plazo en algo tan simple como caminar. Buscamos que esto pueda ser una ayuda técnica, como un complemento para que ellos tengan una mejor calidad de vida, que se puedan movilizar libremente, que sientan que a lo mejor no es necesario tener las dos manos ocupadas para tener el bastón, por ejemplo, o de estar preocupados de los accidentes que puedan tener. Sino que puedan hacer cosas súper simples, por ejemplo, como caminar de la mano. 

Tu innovación cruzó fronteras hasta ser premiada por la Unión Europea. ¿Qué significó para ti ese reconocimiento?

Validó lo que estamos realizando hasta ahora con MOV. Yo no me la podía creer, todavía no me lo creo que haya sido reconocido lo que hemos realizado con MOV y la banda sensorial, y la investigación en el área del diseño inclusivo. Primero sentí orgullo, después síndrome del impostor que yo creo que todas las mujeres lo tenemos muchísimo acá. Pero también me dio satisfacción de que se estaba mostrando lo que estábamos realizando. Para nosotros ha sido un orgullo tremendo haber ganado el reconocimiento de la Unión Europea, porque lo que hace es visibilizar el trabajo que estamos realizando desde Chile y sobre todo desde regiones. 

¿Ves alguna diferencia entre la innovación y tecnología que se trabaja en Chile y la que se desarrolla en mercados más avanzados?

El tema de innovación y tecnología fuera de Chile yo creo que está un poco más avanzado. Para nosotros ha sido un camino bastante fuerte porque igual con los pocos recursos que hemos tenido, hemos seguido avanzando y trabajando y hemos logrado esta tecnología, no tan avanzada, un poco más análoga, pero que sí sirve. Existen otras tecnologías que tienen que ver con la discapacidad visual, pero son tecnologías que son muy avanzadas y, por ende, muy caras para el usuario directamente para poder adquirirlas. Entonces sí, existen tecnologías, pero no muy accesibles para el usuario. MOV tiene la ventaja de que es un dispositivo al que se puede acceder directamente, no es un sistema caro y es fácil de utilizar.

¿Hay algún rasgo de la sociedad chilena con el que te identificas y que haya marcado el desarrollo de MOV?

Hay ciertos rasgos de la mujer chilena con los que me identifico completamente y tienen que ver con el ser porfiada. Sí, soy muy porfiada en creer que algo va a funcionar y ahí estoy dándole. Llevo ya seis años trabajando en este proyecto y sigo creyendo en él. También el no dejar abandonadas las cosas, yo casi siempre hablo del fracaso. Hemos fracasado mil veces en esto y seguimos dándole porque el fracaso lo que hace es darnos insights de lo que está mal para así solucionarlo.

¿Qué le dirías a la Silvana de 16 o 17 años?

Yo le diría que se transforme en Bulma de Dragon Ball Z. Me encanta Dragon Ball Z y veía a Bulma, entonces ahora creo que sí, me estoy transformando en Bulma. Pero si pienso en la Silvana de 60 años, yo creo que me gustaría que estuviera trabajando. Me gusta mucho mi trabajo. Me gustaría que no estuviera jubilada, que a los 60 años pudiera seguir aportando su conocimiento y estar contando las historias de lo que hemos logrado y lo que hemos hecho con MOV.