La científica, cofundadora de la startup chilena que convirtió las colillas de cigarro en una nueva materia prima, comparte su visión sobre el impacto de la ciencia aplicada, el emprendimiento tecnológico y la proyección internacional de esta innovación.
Desde donde comienza el mundo, nació una solución global. IMEKO creó una tecnología pionera para recuperar el acetato de celulosa contenido en los filtros de cigarro y transformarlo en una nueva materia prima para fabricar productos sustentables. Su proceso químico, único a nivel mundial, ha permitido convertir uno de los residuos más contaminantes en una alternativa para la economía circular.
Esta innovación ha llevado a la empresa a proyectarse internacionalmente. En 2024, junto a la firma chilena Karün, presentó en la feria MIDO de Milán —el principal encuentro mundial de la industria óptica— los primeros anteojos fabricados con un material obtenido a partir de colillas recicladas. Además, la tecnología recibió financiamiento de BID Lab para impulsar su escalamiento internacional y cuenta con la certificación de Empresa B.
Detrás de esta innovación está la química Valery Rodríguez, que en esta entrevista con Marca Chile comparte su visión sobre el rol de la ciencia aplicada, el emprendimiento tecnológico y las capacidades que, a su juicio, tiene Chile para desarrollar soluciones sostenibles con impacto global.
Tras el reconocimiento internacional de tu trabajo y el de IMEKO ¿qué se siente mostrar al mundo que la capacidad que tiene de innovar no tiene límites?
Se siente orgullo. Es muy gratificante saber que lo que estamos desarrollando tiene impacto, que es bien recibido por el mundo, que la comunidad entiende lo que hemos querido transmitir, porque este trabajo que nosotros hacemos en pro de eliminar un residuo tan contaminante del medioambiente, va muy acompañado con educación ambiental para que la gente entienda el propósito, el por qué estamos desarrollando esta tecnología, por qué queremos solucionar este problema. Creo que la respuesta que hemos tenido desde nuestro entorno, tanto en Chile como también a nivel mundial, ha sido muy positiva, porque hemos empezado un movimiento en pro de eliminar colillas de cigarro del medioambiente que antes no existía.
Hoy Chile es pionero en esto, es el país donde más se habla en el mundo de reciclaje de colillas de cigarro y eso se dio en base a lo que nosotros hemos desarrollado en IMEKO.
En ese contexto ¿Qué significa representar a Chile y a las mujeres chilenas?
Creo que se siente una responsabilidad, por supuesto que es positivo, pero también implica el desafío de que lo que estamos haciendo no se quede solo en la idea, sino que continuemos con su desarrollo. Que lo hagamos de calidad excepcional, que vinculemos a más personas para solucionar este problema, que sin duda nosotros hemos sido pioneros en dar una solución, pero no somos los únicos que tenemos que participar en dar solución a este problema. Pero sin duda, se siente muy bien saber que estamos generando ruido a nivel mundial con esta solución.
¿Crees que IMEKO representa una forma de llevar la ciencia desde el laboratorio hacia soluciones para la vida cotidiana?
No sé si es una revolución, porque también soy consciente de que hay muchos científicos que han desarrollado grandes soluciones en el mundo, no solo aquí en Chile, pero sí estoy convencida de que es el camino que tenemos que desarrollar y es algo que en IMEKO hemos querido impulsar, que la ciencia tiene todas las herramientas o que hay mucha capacidad y mucho potencial para que a partir de la ciencia podamos desarrollar soluciones que tengan impacto global y un impacto en la vida cotidiana de las personas para problemáticas que muchas veces parecen invisibilizadas, pero a través de la ciencia podemos crear soluciones para ellas.
Mirando hacia atrás, ¿cómo describirías lo que ha sido este camino desde que IMEKO era una idea hasta los reconocimientos que hoy en día tienen?
Ha sido un camino difícil. Para cualquier emprendedor el camino del emprendimiento no es fácil, pero para mí, y creo que para lo que ha sido IMEKO, ha sido un camino muy gratificante, de mucha convicción, de creer cada vez más en el propósito, de reafirmar un poco nuestro compromiso.
Creo que este camino nos ha demostrado que hemos ido haciendo bien las cosas, siempre hay cosas que uno pudiera mejorar, o siempre hay cosas que uno quisiera que funcionaran mejor, pero sin duda el camino nos ha entregado grandes frutos, hoy en día tenemos un equipo y un trabajo muy valioso, y creo que el IMEKO que empezó es muy distinto al que es ahora, pero nunca ha dejado su propósito atrás, la visión clara de hacia dónde vamos y qué es lo que queremos desarrollar y solucionar.
¿Hay espacio para la innovación en el desarrollo de soluciones sostenibles?
Sí, creo que hay espacio para hacer innovación, creo que hay espacio para desarrollar políticas públicas, creo que hay espacio para emprender, pero que tengamos una visión clara. La sostenibilidad es un camino en el que muchas veces cuesta visualizar el norte, que no es fácil de abordar, pero también estoy convencida de que en Chile tenemos mucho talento y muchas capacidades para desarrollar soluciones que tengan un sello sostenible. Especialmente porque creo que tenemos un entorno, tenemos un país muy rico que tenemos que cuidar en términos como de su naturaleza, de su biodiversidad y creo que tengamos siempre la meta de que queremos desarrollar un camino sostenible para cuidar esos entornos, para proteger y preservar esos espacios y esa biodiversidad creo que tiene que hacerse con distintas disciplinas, con un conjunto de soluciones que nunca pierdan el foco que es desarrollemos talento, desarrollemos soluciones, pero haciéndolo de manera sostenible.

El trabajo de Valery Rodríguez también fue reconocido en los Premios Genias 2025, donde recibió la distinción especial Genias Marca Chile, categoría que destaca a mujeres cuyas iniciativas cuentan con potencial de proyección internacional y contribuyen a posicionar el talento, la ciencia y la innovación chilena en el mundo. Para la científica, ese reconocimiento también representa una oportunidad para inspirar a nuevas generaciones de mujeres a desarrollar sus propias ideas y llevarlas más allá de las fronteras del país.
¿Qué significa para ti ser mujer chilena?
Para mí ser mujer y chilena significa ser valiente, significa tener capacidad para hacer un poco de todo, que es lo que hacemos como emprendedores. Creo que las mujeres siempre tenemos buena disposición para hacer las cosas y siempre estamos desarrollando muchas cosas a la vez, que la familia, que la casa, que el trabajo, que los estudios y creo que son cosas que yo he tenido que traer a mi emprendimiento. Esa capacidad de hacer un poco de todo, creo que se relaciona con esa identidad de mujer, de que podemos desenvolvernos y desarrollarnos en varios espacios a la vez.
Finalmente ¿qué les dirías a las niñas y jóvenes que hoy están pensando en estudiar ciencias?
A todas esas niñas que tienen ganas de estudiar ciencias, a las que todavía están indecisas o incluso a las que ya están estudiando pero todavía les falta convencimiento, que crean en sí mismas. La ciencia tiene muchos caminos por donde desenvolverse, con desarrollo en muchas áreas o en muchos ámbitos, y todas ellas, sin duda, generan impacto. También les diría que no se pongan límites mentales, que eso es algo que yo siempre he querido transmitir, que nadie les diga dónde pueden o no pueden estar, o dónde se pueden desenvolver o no. Que crean en sus capacidades y que trabajen duro, porque las oportunidades no llegan solas, hay que buscarlas y hay que trabajarlas. Que los sueños se pueden cumplir.