Julio 14, 2026 #Columnas y Entrevistas #Entrevistas

José Miguel Cardemil, director del Solar Energy Research Center: “Somos los campeones mundiales de la radiación solar”

El investigador aborda las ventajas que ofrece el potencial solar del país, los desafíos para convertir este recurso en motor de desarrollo y el rol de la investigación en la transición energética.

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Chile es reconocido en el mundo como un lugar excepcional para el desarrollo de energía solar.
Esto ofrece una posibilidad muy grande de seguir desarrollando conocimiento y posicionarnos como un laboratorio natural.

“En Santiago de Chile tenemos más radiación que en el mejor lugar de Europa”, afirma el director del Solar Energy Research Center (SERC Chile), José Miguel Cardemil. La comparación cobra aún mayor relevancia al considerar el desierto de Atacama, donde se registran los niveles de radiación solar más altos del planeta.

A partir de ese potencial, Cardemil plantea que el desafío para Chile no es sólo aprovechar este recurso natural excepcional, sino también desarrollar conocimiento, tecnología y soluciones que permitan transformar esa ventaja en una fuente de innovación, competitividad y crecimiento sostenible. En esta entrevista con Marca Chile, analiza el posicionamiento del país en materia de energía solar, las oportunidades que abre para distintos sectores productivos y los retos que aún quedan por resolver. 

Ustedes proponen el lema “Chile país solar” en esa materia. ¿Cómo se posiciona el país a nivel internacional? 

Proponemos el lema “Chile país solar” porque poseemos los mejores índices de radiación solar en el planeta. No existe ningún otro lugar del mundo donde la radiación solar sea más intensa que en el desierto de Atacama. Nadie pone en duda nuestras capacidades de producción de cobre o de vino. Pues bien, tenemos el mayor recurso solar del planeta, debemos creerlo, usarlo y aprovecharlo para transformar este recurso en nuestra principal fuente energética. 

Cuando comenzamos el trabajo de SERC Chile e iniciamos las primeras campañas de medición sobre la disponibilidad de radiación solar, fuimos a congresos internacionales a presentar estos resultados, y otros colegas del mundo nos decían: “tus cálculos están malos”, “no puede haber tanta radiación solar en Chile”. Bueno, no estábamos equivocados. El desierto de Atacama, es una anomalía en el mundo. Chile es reconocido en el mundo como un lugar excepcional para el desarrollo de energía solar. Esto ofrece una posibilidad muy grande de seguir desarrollando conocimiento, de potenciar el desarrollo tecnológico y posicionarnos como un laboratorio natural para el estudio de tecnologías o para el desarrollo de conocimiento en ciencia solar.

¿Qué ventajas concretas nos entrega eso frente a otros países que también están apostando por la energía solar?

El desarrollo de la energía solar en el planeta ha sido liderado principalmente por los países europeos. Hemos visto mucho despliegue de energía solar en Alemania y en el sur de España. Pero nuestras mediciones demuestran que en Chile, en el desierto de Atacama, se registran índices de radiación solar que son del orden del 25% mayores que los que se observan en el mejor lugar de Europa. Eso significa que podemos desarrollar sistemas que entreguen las mismas utilidades, un 25% más pequeños, por lo tanto, un 25% más baratos. Eso ha permitido que el despliegue de la energía solar en Chile sea totalmente competitivo en el mercado, sin la necesidad de subsidios como fue lo que ha ocurrido en otras latitudes. 

¿Cómo puede la energía solar contribuir al desarrollo económico y la competitividad de Chile?

Si bien la mayor disponibilidad del recurso solar la tenemos en el desierto de Atacama, su distribución cubre todo el territorio. De hecho en Santiago de Chile tenemos más radiación que en el mejor lugar de Europa, por lo tanto, todo este recurso puede habilitar nuevas industrias o descarbonizar nuestra industria. Podemos producir un cobre totalmente verde o una botella de vino totalmente carbono neutral, solo por dar algunos ejemplos. A ello se suma la gran cantidad de oportunidades de empleo y de toda la actividad económica asociada al desarrollo de sistemas de energía solar. Tenemos que recordar que la energía solar está ahí, cayendo todos los días, y el desafío que enfrentamos es desarrollar tecnologías que nos permitan realmente capturarla, almacenarla y posteriormente aprovecharla. Más allá del desafío tecnológico, hay también desafíos culturales en cómo adaptamos nuestra cultura de consumo energético para facilitar el uso de uno de los mejores recursos de energía que tenemos disponibles, al menos en Chile. La cantidad de radiación solar que incide en el territorio de Chile en un día es más que toda la energía que el país consume en un año. Ese es el potencial que tiene y ese es el desafío. 

¿Cómo podemos llegar a utilizar ese recurso para transformar nuestra matriz de consumo? 

Actualmente el país ya es conocido como el lugar con mayor radiación solar del planeta. Podríamos decir que somos los campeones mundiales de la radiación solar, pero el desafío es que lleguemos a ser campeones mundiales de la energía solar, del uso de esta energía. Para eso necesitamos facilitar una mayor penetración aún de este tipo de sistemas, de dispositivos, y tenemos que facilitar la integración de sistemas de almacenamiento, entre otras tantas tecnologías que necesitamos desarrollar. Con eso vamos a poder no solo pasar a ser estos campeones mundiales de la energía solar, sino que en el camino podemos transformar nuestros diferentes sectores económicos. Podemos llegar a hacer de este recurso un motor para nuestra economía.

Hay un desafío importante como es la gestión de residuos e impacto ambiental que se genera con el uso de tecnología asociada al recurso solar, ¿cómo lo enfrentan?

Los dispositivos tecnológicos para aprovechar la energía solar tienen en general una vida útil que oscila entre 15 a 20 años. Las primeras plantas solares instaladas en Chile fueron hace 12 o 15 años. Por lo tanto, en los próximos años es posible que observemos una gran cantidad de desechos o de material disponible que deberá ser procesado y para ello hay dos posibles vías: la primera es el reciclaje y tratar de recuperar materiales valiosos que están disponibles en esos dispositivos o en esas tecnologías, y la segunda alternativa es seguir utilizándolos, ya que muchas veces los dispositivos son desechados porque para fines productivos ya no son útiles, pero no por ello dejan de producir energía solar y perfectamente podrían seguir siendo utilizados por instituciones sociales o escuelas u otras organizaciones.