Impulsada por esa motivación, esta chilena que divide su tiempo entre Chile y Estados Unidos, fundó una empresa que actualmente desarrolla una innovadora tecnología que facilita el reciclaje de prendas.
Lo que comenzó como una conversación académica terminó convirtiéndose en una apuesta tecnológica con proyección global. Agustina Mir y Constanza Gómez se conocieron mientras cursaban un máster en Estados Unidos y, sin saber inicialmente que ambas eran chilenas, empezaron a intercambiar ideas en torno a un problema común: el creciente impacto de los residuos textiles.
Así, comenzaron a idear un sistema que permitiera gestionar estos materiales de forma más circular y sostenible. Su vínculo con Chile fue clave en ese proceso, ya que la acumulación de desechos textiles en el norte del país había comenzado a llamar la atención de medios internacionales y a evidenciar la necesidad de nuevas soluciones.
El resultado de ese trabajo es Sortile, una empresa que desarrolla tecnología capaz de identificar y clasificar fibras textiles para facilitar su reciclaje. Hoy, cinco años después, la compañía opera entre Chile y Estados Unidos, manteniendo siempre una fuerte conexión con sus raíces.
“Ser mujer chilena es algo que me enorgullece porque sé que tiene un vínculo con esta industria textil en la que estoy metida. Y el estar innovando y desarrollando tecnología me hace feliz”, sostiene Agustina Mir.
¿Cómo nace Sortile?
Con mi socia nos conocimos en Estados Unidos en 2021 mientras las dos estábamos estudiando y, a raíz de una conversación en un ramo sobre la problemática de los textiles, entramos en este loop de investigar la industria textil, los desechos textiles, y tratar de pensar cómo se puede generar valor a raíz de esto, que es materia prima para un potencial proceso de reciclaje textil. Nos pusimos a investigar, inscribimos la empresa en Estados Unidos para poder desarrollar la tecnología que permite identificar materiales textiles y así facilitar su separación. Esto permite la identificación de textiles para reciclaje, controles de calidad, producción, manufactura, etc. Así que eso nos llevó a formar un equipo técnico con el que hemos desarrollado nuestra máquina, nuestros algoritmos y nuestro software. Lo que nos motivó fue que vimos el potencial de generar un impacto.

Es una tecnología muy innovadora, ¿cómo se ve en el mundo y en Chile?
En realidad es todo un sistema de reciclaje que no existe. Se está construyendo a nivel mundial. No es que solo en Chile no exista y que por eso tenemos la problemática de los textiles, sino que a nivel mundial no existe una industria activa del reciclaje textil, de la valorización de los textiles. Entonces eso lo hace más interesante aún. De verdad estamos en una industria que está en este minuto construyéndose, que es desafiante. Pero también es muy entretenido porque hay espacios para innovar de muchas maneras.
¿Cómo relacionarías tu trabajo con tu identidad de ser mujer?
De muchas maneras. Estoy metida en una industria que gira alrededor del reciclaje textil y que a nivel mundial se está construyendo con mucha fuerza femenina. El tema de la sustentabilidad, la circularidad, lo han empujado muchas mujeres. Yo creo que desde ahí hay un componente fuerte de esta fuerza de mujer, que ha empujado a esta nueva industria.
Como mujer chilena que ha desarrollado innovación desde el extranjero, ¿cómo conectas con Chile y tu identidad?
Soy chilena y orgullosa de ser chilena. Mis ganas de innovar conectan con esa fuerza motivadora de querer resolver problemas y arriesgarse, de abordar temas y generar un impacto positivo. Es un tema que toca súper fuerte a Chile, especialmente en la zona norte, en Iquique, con el basural que hay. La industria de la segunda mano en Chile es gigantesca e históricamente muy importante, entonces conecto mucho con innovar en esta temática. Ser mujer chilena es algo que me enorgullece porque sé que tiene un vínculo con esta industria en la que estoy metida y el estar innovando y desarrollando tecnología me hace feliz.
¿Observas alguna diferencia entre tecnología innovadora creada por chilenos y chilenas versus la que se crea en otros lugares del mundo?
No veo ninguna diferencia. Nosotras creamos tecnología para poder identificar materiales textiles, y somos dos chilenas con un equipo de puros chilenos. Lo hacemos entre EE.UU. y Chile, pero estamos metidas en el mercado global. Nuestros competidores son empresas inglesas, alemanas, suecas, que se dedican al desarrollo de tecnologías para la identificación de materiales textiles y tenemos clientes que dicen: “me fascina tu tecnología, es mucho mejor que la de estos otros tipos”. Chile tiene la problemática de los desechos textiles en el desierto de Atacama, entonces cuando la gente se entera de que somos chilenas se genera un vínculo porque dicen: “ah ellas saben”. Se puede crear e innovar en Chile con calidad mundial. El país tiene 100% el talento y las personas para crear tecnología e innovación de talla mundial.
¿Qué es lo que más te motiva del trabajo que estás haciendo?
Me emociona estar creando una empresa que va a generar un impacto en hacer a la sociedad un poco mejor, pero al mismo tiempo me emociona poder estar creando tecnología en mi país, en Chile. Somos dos mujeres que nos lanzamos a crear esta empresa y quizás que el día de mañana alguien, una niña u otra mujer o quien sea, lo va a ver y va a decir: “oh, se puede, se puede pensar en grande, puedo poner mis capacidades a disposición de estas problemáticas gigantes”. A mí personalmente me apasiona mucho el estar buscando una solución a este tema y que sé va a generar un impacto positivo en la sociedad y que quizás puede ser el ejemplo el día de mañana para otra persona y que se lance a resolver otra problemática gigante.