La chilena confundó Photio, una startup que desarrolló un aditivo para incorporar en distintos materiales y contribuir a la descontaminación ambiental. Su innovación ya fue validada internacionalmente y hoy tiene productos disponibles en el mercado.
Desde pequeña, a Constanza Escobar le interesaban las matemáticas, la física y la química, al punto de participar en olimpiadas de dichas materias. Esa vocación la llevó a estudiar Ingeniería Civil Química en la Universidad de Chile y, años más tarde, a convertirse en cofundadora y Chief Science Officer de Photio, una startup de base científico-tecnológica que desarrolla un aditivo capaz de transformar distintos materiales en superficies que contribuyen a purificar el aire.
La tecnología, basada en nanotecnología y fotocatálisis, puede incorporarse a materiales como pintura, hormigón y asfalto, y ya cuenta con productos en el mercado y aplicaciones validadas en carreteras. “Somos pioneros, lo que también a su vez trae dificultades y muchas veces nos cuestionan eso, que ¿cómo desde Chile estamos haciendo algo tan único? Muchas veces no nos creen”, sostiene Escobar.
En esta entrevista, Constanza habla sobre el camino de emprender en ciencia, las brechas que aún persisten para las mujeres y su visión sobre el potencial del talento chileno para crear soluciones con alcance global.
¿Cómo nace tu interés por la ciencia?
Nace desde que era muy pequeña. Siempre me han gustado mucho las matemáticas, física, biología. Participaba de las olimpiadas de matemáticas y de química. Estudiar, era mi pasatiempo favorito, de hecho, mi mamá me retaba porque estudiaba mucho. Finalmente opté por estudiar algo ligado a las matemáticas y entré a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile, sin embargo me di cuenta que mi interés por la ciencia seguía presente y por eso decidí estudiar Ingeniería Civil Química.
¿Qué te motivó a crear Photio y cómo fue ese camino de emprender en ciencias?
Junto con Jaime y Matías, los otros cofundadores de Photio, estábamos buscando resolver el problema de contaminación en los rajos mineros. Es un problema que existe actualmente en Chile porque hay mucha polución, de hecho muchas veces hay que parar la operación porque los trabajadores no se pueden exponer a esas altas concentraciones. Entonces buscando una solución a ese problema fue como creamos Photio, una start up en la que desarrollamos un aditivo que se puede incorporar principalmente en materiales constructivos, y transforma estos materiales en purificadores de aire, utilizando nanoparticulas que se incorporan y que utilizan la radiación solar o luz artificial como energía para poder llevar a cabo un proceso similar a la fotosíntesis que llevan a cabo las plantas. Ya tenemos dos productos en el mercado.
¿Existe competencia para el trabajo que ustedes realizan en la industria nacional o internacional?
Hay otras tecnologías similares a lo que nosotros hacemos basadas en otros principios, no es lo mismo que hay detrás de Photio, que es la fotocatálisis. Pero el modelo de negocios que nosotros estamos llevando a cabo es diferente a cualquier otro que se esté desarrollando a nivel mundial. Y en ese sentido, nosotros somos pioneros, lo que también a su vez trae dificultades y muchas veces nos cuestionan eso, que ¿cómo desde Chile estamos haciendo algo tan único? Muchas veces no nos creen. De hecho nos preguntan: “oye, ¿esto de dónde lo traen?”, “¿esto lo traen de Estados Unidos?”. Y cuesta creer que somos nosotros los que estamos fabricando ese aditivo en Chile y que lo estamos exportando. Entonces, el que no haya tantos competidores es una dificultad, porque tenemos que recorrer todo este camino nosotros, no hay alguien a quien tener como referente, pero por otra parte nos damos cuenta de que obviamente estamos haciendo algo único.

¿Ha sido muy desafiante para ti como mujer desarrollarte en el área científica?
La verdad es que desde que estaba en el colegio me fue bien. En mi caso, mis papás siempre me incentivaron mucho a estudiar, a que siempre tenía que ser la mejor. Entonces, en ese sentido, para mí nunca fue un desafío. Además, tuve la suerte de estar en un colegio de puras mujeres, el Liceo Carmela Carvajal, que eran todas mujeres brillantes. Luego, ya en la universidad y en el mundo laboral, uno se va dando cuenta de las brechas que existen, de que las cosas se hacen un poco más complejas, de que para las mujeres es más difícil acceder a ciertos puestos.
Más allá del desarrollo de Photio, Constanza Escobar reflexiona sobre el papel que está jugando Chile en la innovación con alcance global y sobre la resiliencia que, a su juicio, distingue a las mujeres chilenas. En ese recorrido, también reconoce a quienes han marcado el camino antes que ella. “En el mundo de la innovación en Chile existen grandes referentes mujeres. Alejandra Mustakis ha sido un ejemplo a seguir para mí”, indicó.
¿Cómo crees que el talento nacional está aportando al mundo?
Yo creo que Chile está desarrollando mucha tecnología desde este rincón del mundo y hay muchos emprendimientos exportables. Con Photio estamos llevando tecnología a diferentes partes del mundo, con diferentes socios. Además, hay mucho apoyo de diferentes instituciones como Corfo, por ejemplo, que apoya un montón para que uno pueda escalar las soluciones. Creo que vamos bien encaminados y obviamente falta más acceso a financiamiento y hay brechas que cubrir, pero creo que sí se están desarrollando soluciones y diferentes emprendimientos que son exportables.
¿Qué significa para ti ser mujer chilena?
Para mí ser mujer chilena significa ser capaz de sobreponerse a las diferentes adversidades que se pueden ir presentando en el camino, la resiliencia es clave en las mujeres chilenas, en todas las trabajadoras, las científicas que sacan adelante sus casas, sus familias, sus emprendimientos, yo creo que eso es clave y lo que identifica a la mujer chilena.