Octubre 09, 2026 #Columnas y Entrevistas #Entrevistas

Los Jaivas: “Es bonito ver cómo la gente siente la chilenidad a través de nuestra música”

Tras 63 años de trayectoria, la banda chilena reflexiona sobre la música como una forma de conectar con Chile, su territorio y su identidad, incluso a miles de kilómetros del país.

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Hay música que traspasa fronteras y, al mismo tiempo, es capaz de llevar arraigado consigo el lugar del que proviene. En más de seis décadas de trayectoria, Los Jaivas han construido una propuesta que fusiona instrumentos eléctricos con sonidos y ritmos de raíz latinoamericana, incorporando elementos que remiten directamente al territorio y a la identidad de Chile. Su recorrido internacional los ha llevado a presentarse en lugares tan diversos como Macchu Picchu y la Antártica, además de distintos países de Europa y América. 

Claudio Parra y su sobrina Juanita Parra, ambos integrantes de Los Jaivas, recorren en esta entrevista su relación con Chile, desde los sonidos e instrumentos que identifican como propios, hasta el paisaje, las tradiciones y la experiencia de construir comunidad lejos de Chile.

Con más de seis décadas de trayectoria, han llevado la música chilena a escenarios de todo el mundo. ¿Qué ha significado para ustedes representar a Chile a través de su música?

Claudio Parra: Es algo finalmente involuntario. Nosotros no nos propusimos representar a Chile, sino que simplemente hacemos la música que hacemos y nos hemos dado cuenta, por la respuesta que tenemos del público hacia nosotros, que estamos representando a Chile y a Latinoamérica. Usamos ritmos que son propios de acá, de esta tierra, y tipos de acordes, de armonía. La instrumentación también es bien especial porque no es la clásica de un grupo folclórico, por ejemplo, tampoco de un grupo de rock. 

Juanita Parra: Es muy bonito poder hacer esta mezcla con los instrumentos tan particulares, como los instrumentos eléctricos y fusionarlos con los instrumentos folclóricos de Latinoamérica. Es bonito ver cómo la gente se conecta con esa música que hacemos y se siente un poco como si estuviesen en Chile cuando a veces estamos tocando, no sé, en Noruega, y pueden sentir esa chilenidad a través de la música.

¿Hay algo de Chile, identitario, que siempre hayan sentido la necesidad de mostrar cuando están en el extranjero?

CP: Las trutrucas es algo que siempre sorprende a todo el mundo, escuchar este instrumento y ver cómo se toca.

JP: Sí, en los años en que el grupo hizo una labor escolar de llevar la música a unas pequeñas clases para niños en los colegios de Francia, la trutruca era el instrumento que más llamaba la atención. Es hermoso poder hablar de los mapuches y hacer sonar ese instrumento en cualquier parte del mundo. Le da mucho sentido a lo que hacemos.

¿Qué significa para ustedes ser chilenos?

CP: Nunca había pensado qué significaba ser chileno, pero me he ido dando cuenta de algunas cosas. Por ejemplo, la relación con el paisaje, porque Chile es un país lleno de montañas y cerros, para donde uno vaya hay cerros. Y yo creo que eso nos hace ser así, que nos cuesta llegar al fondo del asunto. Le damos muchas vueltas porque hay que atravesar los cerros y uno nunca sabe lo que hay al otro lado.

JP: A mí me pasó algo increíble porque salí de Chile en esta peregrinación familiar musical. Yo tenía dos años y medio y a los 26 años decidí venirme a Chile. Decidí venir con un pasaje de ida e instalarme y no me he movido más. Ya llevo 30 años viviendo en Chile. Entonces, ni siquiera yo soy capaz de saber exactamente cuál es esa chilenidad que me hizo sentir que yo tenía que estar acá, que este era mi territorio, habiéndome criado y educado fuera del país. Aprendí a escribir y a leer en francés, por ejemplo. Pero la música del grupo fue lo que me transmitió esa conexión con este territorio al cual yo quise volver, pese a todos los años de haber estado fuera. Y estoy feliz de estar aquí y me siento súper chilena.

CP: Nosotros vivimos una experiencia especial cuando salimos de Chile. Vivimos en comunidad, todo el grupo con todas las familias, mujeres, hijos y además los técnicos también. Entonces, el hecho de vivir todos en una misma casa, manteníamos muchas tradiciones en la comida. Especialmente cuando llovía, había que hacer sopaipillas y otras comidas típicas.

Si tuvieran que describir a Chile con una canción de Los Jaivas, ¿cuál elegirían y por qué? 

CP: “La quebrada del ají” porque ya de hecho el lugar es súper chileno, y la forma de describirlo que hay en la canción también recurre a muchos elementos de la identidad chilena. Esa yo creo que es una buena canción. Además, el ritmo es de cueca.

JP: Exacto. Y es una canción que tiene mucha fuerza, como nosotros también, tan telúrica que es la música del grupo. Pero qué bonito que yo había pensado en la misma canción, porque sí se siente muy chilena y en los últimos conciertos, cuando la tocamos, genera una cosa energética increíble.

CP: Otra canción que tiene otro sentido, pero me lleva a pensar en Chile, es “La Conquistada”, por el texto que tiene. Habla de algo que se recuerda, se echa de menos y hace falta. Podría ser una pareja, pero también puede ser el país, la patria. Y mucha gente lo identifica de esa manera. Y también es ritmo de cueca, una cueca más lenta.

Y cuando tocan esas canciones fuera de Chile, ¿cómo se recibe su música?

CP: El ritmo de cueca siempre llama la atención porque es como atravesado, cuesta seguirlo para alguien que no lo ha conocido siempre. Por esa razón yo creo que llama la atención.

JP: Yo escuchaba a veces en conversaciones como en los baños, sin que el público se diera cuenta de que yo estaba ahí, que todos estos viajes de presentaciones de los grupos chilenos en el extranjero son un momento de comunión, valga la redundancia, de la comunidad chilena y también de las familias que ellos fueron formando, ya que son mixtas, con personas de cada país. Entonces, siento que esos encuentros, se transforman en un encuentro de chilenidad y la gente lo disfruta mucho, porque son los momentos en los que hacen comunidad.

¿Qué creen que tiene Chile para aportar al mundo desde la cultura y la música? 

CP: Yo diría que la poesía de nuestro territorio y los poetas, como también la música chilena, es un gran aporte a la sociedad. Chile continúa siendo un territorio de artistas. Siguen apareciendo nuevas generaciones en todas las artes y hay una gran comunidad que entiende la importancia de la cultura en el desarrollo de un país.

JP: Yo me he dado cuenta de que en Chile una música propiamente chilena era la cueca. Cuando nosotros empezamos recién, uno quería recurrir a algo, y era a la cueca, pero los grupos que hacían cueca era algo muy folclórico, muy clásico. La música del norte, por ejemplo, prácticamente no se conocía. Y fueron los grupos de nuestra generación, Inti-Illimani, Quilapayún, los que adoptaron ritmos que venían de otros lados. Uno muy recurrente, que hasta nosotros mismos lo hemos utilizado, es el joropo. Y se han hecho temas chilenos con estos ritmos, o sea, hemos adoptado ritmos que vienen de otros lados, pero los hemos hecho nuestros y actualmente se sienten de esa manera.

Ustedes vivieron fuera de Chile, ya sea como parte de la banda o como parte de la comunidad de Los Jaivas en el extranjero. ¿Cómo fue hacer patria en otro país y de qué manera conectaban con sus raíces chilenas?

JP: Yo creo que el hecho de vivir en comunidad y mantener las tradiciones musicales hizo que los hijos que nacimos en esa comunidad, que vivimos ahí, pese a estar escolarizados en Francia, en este caso, nos sintiéramos profundamente chilenos. Y eso no puede ser más que lo que las familias nos transmitían, porque yo no tenía cómo haberme sentido chilena si no era porque la familia me hacía sentir que éramos chilenos. Celebrábamos el 18, hacíamos concursos, había toda una conexión además por el tema culinario también, de tradiciones chilenas. Entonces, esa familia haciendo música y hablando de este territorio, aunque estuviéramos a miles de kilómetros, fue la forma de hacernos entender que pertenecíamos a algo, que teníamos una identidad. Y yo puedo decir que soy una prueba de eso.