Durante un siglo, el país ha ampliado y perfeccionado el marco destinado a resguardar sus ecosistemas, avanzando hacia una gestión especializada en la conservación de la biodiversidad.
El 17 de agosto de 1926 marcó el inicio de una historia que hoy se extiende por todo el territorio nacional. Ese día, Chile estableció su primer parque nacional y dio los primeros pasos de un proceso que, durante las siguientes décadas, sumaría nuevas categorías de protección, instituciones y normas para conservar su patrimonio natural.
Actualmente, 46 parques nacionales forman parte de la red de áreas protegidas que suma más de 13 millones de hectáreas, espacios que atraen a visitantes de los cinco continentes, que llegan hasta ellos para conocer algunos de los paisajes y ecosistemas que distinguen a Chile a nivel global.
1926 Vicente Pérez Rosales, el primero de la lista
Mediante el Decreto Supremo N.º 552 del Ministerio de Tierras y Colonización se creó el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, en la actual Región de Los Lagos. Sus 253.780 hectáreas lo convirtieron en el primer parque nacional de Chile y el segundo de Sudamérica, después del Parque Nacional Nahuel Huapi, creado en Argentina en 1922.
Bautizado en honor a uno de los pioneros en la colonización en la zona del lago Llanquihue, el parque se extiende entre la cordillera de los Andes y la frontera con Argentina, y protege una diversidad de paisajes y ecosistemas asociados a volcanes, lagos, bosques y montañas.

1931 La conservación se incorpora a la legislación forestal
La Ley de Bosques estableció la facultad del Presidente de la República para crear parques y reservas nacionales, entregando un marco legal para ampliar la protección de estos territorios.
1970-1972 Se concentra la gestión de las áreas protegidas
Hasta comienzos de la década de 1970, las funciones vinculadas con la conservación y administración de los parques nacionales se encontraban distribuidas entre distintas instituciones públicas, principalmente de los ámbitos forestal, agrícola y de tierras. La creación de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en 1970 marcó un cambio en este escenario: la institución asumió progresivamente un papel central en la gestión de las áreas silvestres protegidas del Estado, desarrollando una estructura especializada, con equipos técnicos y un cuerpo de guardaparques desplegado a lo largo del territorio, que acompañó durante las décadas siguientes la expansión y consolidación de esta red.
1984 Se crea el SNASPE
La Ley N.º 18.362 estableció el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), organizando bajo un sistema común parques nacionales, reservas nacionales y monumentos naturales. Este marco permitió consolidar la gestión de las áreas protegidas estatales y junto a CONAF dar continuidad a la tarea durante las décadas siguientes.
2017 La conservación suma nuevas alianzas
La Ruta de los Parques de la Patagonia, impulsada inicialmente por Tompkins Conservation y posteriormente por Rewilding Chile, marcó un nuevo capítulo en la colaboración entre el Estado y organizaciones privadas para la conservación de grandes territorios del sur del país.

2023 Chile crea una nueva institucionalidad para la biodiversidad
La Ley N.º 21.600 creó el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), dando paso a una institucionalidad especializada cuya misión es conservar la biodiversidad terrestre y marina del país.
Ese mismo año se creó el Parque Nacional Glaciares de Santiago, incorporando más de 75 mil hectáreas de ecosistemas altoandinos a la red de protección oficial.
La evolución de la conservación chilena también ha sido reconocida en la gestión de sus áreas protegidas. En 2025, el Parque Nacional Cerro Castillo, en la Región de Aysén, se convirtió en la primera área protegida de Chile en ingresar a la Lista Verde de Áreas Protegidas y Conservadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Este estándar internacional reconoce la gestión efectiva de áreas protegidas y sus resultados en conservación.
La trayectoria de este siglo muestra un proceso que comenzó con la protección de paisajes y bosques y que hoy incorpora una mirada integral sobre la biodiversidad, respaldada por una red de áreas protegidas cuya gestión también comienza a ser reconocida bajo estándares internacionales.