Septiembre 03, 2026 #Chile Diverso #Vino

Cuatro cepas chilenas para acompañar los sabores de nuestro territorio

El mes patrio arranca con la conmemoración del Día Nacional del Vino, una celebración que invita a descubrir la diversidad de la vitivinicultura chilena y sus múltiples posibilidades de maridaje con preparaciones tradicionales del país.

Ajustes de accesibilidad

Sauvignon Blanc: frescura para los sabores del norte

Un Sauvignon Blanc del Valle de Elqui encuentra en el ceviche de bonito, pescado de carne firme y sabor característico de las costas del norte de Chile, un acompañante natural. Su marcada acidez, frescura y habituales notas cítricas y herbales complementan los sabores marinos y realzan los ingredientes frescos del plato. A su vez, el maridaje reúne dos expresiones de un mismo territorio: los productos del Pacífico y los vinos de los valles nortinos.

Fotografía de Academia Gastronómica Chile.

Merlot: equilibrio para el pastel de choclo

En la zona central, el Merlot acompaña uno de los clásicos de la cocina chilena: el pastel de choclo. De cuerpo medio, taninos suaves y perfil frutal, esta cepa permite equilibrar la intensidad del pino de carne y, al mismo tiempo, realzar la dulzura característica del choclo dorado. El resultado es una combinación que reúne dos productos estrechamente vinculados a la tradición gastronómica de esta zona del país.

Syrah: intensidad para el curanto de Chiloé

En el sur, el Syrah ofrece la estructura necesaria para acompañar los sabores del curanto en hoyo, una de las preparaciones más representativas de Chiloé. Sus notas de frutos negros y especias, junto con su cuerpo y taninos, dialogan con los mariscos, carnes y papas que se cocinan lentamente entre piedras calientes, siguiendo una tradición ancestral de la gastronomía chilota.

Cabernet Sauvignon: carácter para el cordero patagónico

En el extremo sur, el Cabernet Sauvignon se combina con el cordero patagónico al palo, una preparación de larga cocción que destaca por su sabor intenso y sus notas ahumadas. De cuerpo robusto, taninos firmes y habituales aromas de frutos negros, especias y madera, esta cepa aporta estructura para equilibrar la riqueza de la carne y complementar los sabores que aporta la cocción al fuego.

Desde los valles del norte hasta los paisajes australes, el vino chileno encuentra en la diversidad de su territorio una de sus principales fortalezas. Una riqueza que también se expresa en la mesa, donde productos, preparaciones y tradiciones locales se encuentran con una vitivinicultura capaz de reflejar la diversidad de Chile a través de sus distintos paisajes y sabores.