Cómo nuestra manera de hablar se transformó en un rasgo profundo de identidad
Es una pregunta que todos los nacidos en esta tierra nos hemos hecho en algún momento: ¿por qué los chilenos hablamos como hablamos? El resto de los países de habla hispana suele festinar con nuestra particular forma de hablar, pero a nosotros eso, más que ofendernos, nos da una cierta sensación de orgullo.
Pero, ¿qué tan distinto es realmente nuestro hablar? ¿Es cierto que cultivamos el español más extraño de todos? ¿Qué caracteriza a nuestra habla, transformándola en un rasgo tan propio de nuestra identidad? Para responder estas preguntas hablamos con la periodista Verónica Franco, el influencer estadounidense Christian Fetterman (Gringo Mode On), el freestyler Martín Acertijo y el profesor de lingüística de la Universidad de Chile Darío Rojas.

Periodista, editora general de prensa en Radio Cooperativa
_ El habla chilena no es sólo una forma de expresarse, es la manera en que nos encontramos y reconocemos. Cuando estamos en el extranjero podemos identificar a un chileno a los diez segundos. Si escuchamos un ¿cachai?, ya sentimos que estamos en confianza.
_ Creo que los rasgos más propios de nuestro hablar son ciertas inflexiones, acortar las palabras y la rapidez con la que hablamos. También tendemos a dar por entendidas ciertas cosas con la información mínima: tres palabras bastan para transmitir un mensaje. Y el que no entendió, no es chileno.
_ Los modismos que más nos identifican son el cachai y el uso del po’ : yapo’, altiro po’. Para muchas personas también podría ser el hueón.
_ En Chile el lenguaje marca social, socioeconómica, educacional y geográficamente a las personas. ¿Dices marraqueta, pan batido o pan francés? ¿Dices Chile con ch con sh? De acuerdo a tu respuesta, ya sabemos tu origen.
_ Creo que es valioso mantener las palabras que tienen alguna raíz indígena y que ocupamos en nuestra vida diaria: como guagua o cahuín. Son parte esencial de nuestro lenguaje chileno.
_ Mi canción chilena favorita es Corazones Rojos de Los Prisioneros.


Comediante e influencer estadounidense radicado en Chile
_ Cuando llegué a Chile me sorprendió lo rápido que habla la gente. Descubrí palabras muy únicas: pichintún, guagüita, guata. Pero lo que más me llamó la atención es que juegan con la segunda persona; por ejemplo usan “yo soy” pero también dicen “voh’ soy”. Es una total contradicción. Me demoré como 4 años en sentirme fluido en español chileno.
_ El énfasis a través de la repetición también es muy chileno: “Esto es bueno, pero bueno bueno”.
_ Si tuviera que elegir una dentro del mar infinito de expresiones que usan, la que mejor grafica la identidad chilena es el uso del hueón. Como ejemplo, una frase: “la hueá buena po’ hueón”. Es una familia de palabras que se usa para todo, pueden ser verbos, adjetivos o sustantivos. Existe el hueón y la hueá, pero también el huevear o el ahueonarse. Cualquier expresión puede ser convertida al hueón.
_ Quizás por ser un país que vivió más aislado y víctima de desastres naturales, los chilenos usan el humor de forma frecuente, casi competitiva. Es como un mandato que los obliga a huevear y ser buenos para el hueveo, a no tomarse las cosas tan en serio. Lo peor en Chile es ser serio o fome. Creo que eso hace la vida más entretenida.
_ Si eres extranjero y quieres aprender a hablar chileno, debes ser valiente y entrar con todo. Al principio te van a huevear, pero es parte del aprendizaje. Luego, ¡lo vas a pasar muy bien!
_ Mi canción chilena favorita es El hombre que yo amo de Myriam Hernández.


Freestyler, músico y sociólogo
_ Mi experiencia en el exterior es que a los extranjeros les encanta el hablar chileno…una vez que lo entienden.
_ Cuando dicen que los chilenos hablamos raro, distinto, no tomamos consciencia de que quizás eso mismo ha hecho que nuestra literatura sea tan importante a nivel mundial, que nuestro freestyle y la música urbana chilena sean reconocidos afuera. En vez de avergonzarnos por lo mal que hablamos, creo que esa riqueza de lenguaje es nuestro orgullo y nuestro material de exportación.
_ Un buen ‘conchetumare’, bien puesto, en cualquier ocasión sirve. Para darte ánimos o para reclamar contra algo. Es una expresión muy chilena.
_ Me gustan las frases que aluden a la comida, expresiones que sólo los chilenos entendemos y son parte de nuestra cultura. Estar donde las papas queman, donde pica la jaiba, arrastrar la bolsa del pan, nacer con la marraqueta bajo el brazo, me sacaste los choros del canasto, los choros me los como con limón, el raspado de la olla…
_ Cuando mis colegas y yo mismo representamos a Chile en competencias de freestyle internacional creo que destacamos porque tenemos una riqueza lingüística que no es común en Latinoamérica. Manejamos figuras literarias, palabras complejas, retruécanos, estructura A/B, metáforas, antítesis. También el uso de la ironía es muy propio del lenguaje chileno.
_ Me di cuenta que distintos artistas extranjeros de música urbana reivindicaban los sonidos de sus países, como los corridos en México o el flamenco en España, y quise hacer algo similar con la cueca. Así comencé una experimentación que mezcla música urbana, hip hop y cueca, y nació el concepto del corte chilenero.



_ Yo creo que aunque decimos que hablamos mal, igual nos gusta nuestro idioma. Frases tan típicas como sacar la vuelta, ir altiro, ¿cómo tan asopao? o pégate la cachá; para mi son Chile mismo.
_ Mi canción chilena favorita es Estrechez de Corazón de Los Prisioneros.


Profesor e investigador de Lingüística en la Universidad de Chile
_ Desde el siglo XIX, diversas investigaciones lingüísticas comenzaron a formar el mito de una supuesta excepcionalidad del hablar chileno, teorizando que hablamos especialmente distinto o mal. Pero esa idea no es cierta: en todas partes la gente usa modismos y es creativa en el uso del lenguaje.
_ Existe un conjunto de prácticas -asociadas al vocabulario, la entonación, la pronunciación y el uso de ciertas expresiones- que, de manera holística, nos dan una personalidad reconocible. Pero no podemos reducir el habla chilena a un puñado de palabras.
_ Hay modismos que creemos son chilenos, pero se comparten con el resto del mundo hispanohablante, como el uso del hueón. Sí hay palabras que efectivamente se usan sólo en Chile -como fome- pero las diferencias son menos de las que creemos.
_ El elemento andaluz es muy fuerte en nuestra forma de hablar, por ejemplo en la aspiración de la “s” final. También es muy relevante el contacto con la lengua indígena, en nuestro caso mayoritariamente el mapudungún y el quechua.
_ A fines del siglo XIX el lingüista alemán Rodolfo Lenz afirmó que, si en alguna parte estaban las condiciones para que surgiera una lengua nueva a partir del español, era en Chile. Lo consideraba especialmente innovador y adelantado en cuanto al cambio lingüístico.


_ La idea de que los chilenos hablamos mal tiene mucho de clasismo. Si quieres que determinados sectores de la población terminen siendo naturalizados como subordinados a cierta posición, una manera de hacerlo es diciendo que su lenguaje es deficiente. Hay mucho de imposición de prejuicios sociales sobre nuestra idea del uso del lenguaje.
_ Estudiar el habla chilena nos permite entender también nuestra identidad, cultivar la memoria histórica y mejorar la autoestima lingüística de la población. Es una forma de mejorar el bienestar social.
_ Mi canción chilena favorita es El baile de los que sobran de Los Prisioneros.