Octubre 17, 2025 #Chile país de mujeres #Columnas y Entrevistas #Entrevistas

Anita Paillamil: “Sentimos una alegría gigantesca porque se reconoce el trabajo hecho a mano por culturas indígenas” 

Chile fue distinguido en Expo Osaka 2025 por el Makün, un manto de 242 m²  elaborado por 200 tejedoras mapuches. En este contexto, hablamos con la tejedora que lideró su confección sobre el premio y su alcance internacional.

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Siento un orgullo tremendo de ser mapuche, de ser chilena, de haber podido posicionar a Chile dentro de uno de los pabellones de la Expo Osaka seguramente con más sentido.

Tras seis meses de funcionamiento, el 13 de octubre cerró la Expo Osaka 2025, en la que Chile participó con un pabellón y un relato país dividido en semanas temáticas. En vísperas de la clausura, la Oficina Internacional de Exposiciones, entidad organizadora de las Exposiciones Universales, distinguió a Chile con la medalla de bronce en la categoría “Desarrollo Temático”, que destaca la calidad narrativa y conceptual de la propuesta nacional, que contenía el “Makün: El Manto de Chile”.

Se trata de un manto de lana de oveja de 242 metros cuadrados, tejido por 200 artesanas provenientes de las regiones del Bío Bío y la Araucanía.

Anita Paillamil es la artesana mapuche que lideró su creación. Con cerca de 30 años de experiencia en el rubro textil, Paillamil ha sido reconocida internacionalmente por su trabajo. “Hoy nosotras, las artesanas que participamos en la construcción del Makün, sentimos una alegría gigantesca, porque se reconoce, al otro lado del mundo, que el trabajo hecho a mano por culturas indígenas, por los pueblos indígenas, tiene un valor inimaginable”, sostiene Paillamil sobre el reconocimiento en Japón al manto.

¿Qué significa para usted que el Manto de Chile sea la obra que recibió a visitantes de todo el mundo en el pabellón de Chile de Expo Osaka?

Siento un orgullo tremendo de ser mapuche, de ser chilena, de haber podido posicionar a Chile dentro de uno de los pabellones de la Expo Osaka seguramente con más sentido. Creo que el sentido cultural que le dimos al pabellón tuvo mucha cercanía con el público japonés y siento que es un hito súper importante para todos quienes participamos en la construcción del pabellón y también para cada una de las delegaciones que pudieron hacer sus semanas temáticas. Siento que el equipo Osaka también se la jugó al 100% por armar una agenda maravillosa y que dejó contento a todo el público. Para mí, en lo personal, fue lo máximo haber podido participar en esta construcción, poder hacer visible mi cultura, poder mostrar a Chile, la riqueza que tiene en cuanto a servicios turísticos y de productos exportables. 

¿Cómo recibe la premiación que obtuvo el Makün y el trabajo de tantas artesanas que fueron parte de esta obra?

Sobre el reconocimiento recibido en Expo Osaka, siento que demuestra que las textileras, por lo general, las mujeres que tejen, tienen la capacidad de trabajar de manera agrupada, de manera asociativa y que se pone en valor que eso funciona, que trabajar con un sentido colaborativo, asociativo, hoy día deja huellas. Creo que es una tremenda lección para quienes trabajan o creen que trabajando independiente pueden lograr su objetivo. Hoy nosotras, las artesanas que participamos en la construcción, sentimos una alegría gigantesca, porque se reconoce, al otro lado del mundo, que el trabajo hecho a mano por culturas indígenas, por los pueblos indígenas, tiene un valor inimaginable. Es una valoración súper importante y es un aliento para darle continuidad a lo que venimos haciendo.

Más de 200 tejedoras participaron en su confección. ¿Cómo fue liderar ese proceso?

Para mí, liderar el trabajo con 200 tejedores fue un desafío gigantesco. Tengo la posibilidad de trabajar más de 30 años con grupos de mujeres y eso también ha significado que la gente reconoce y valida mi trabajo. 

En esa ocasión nos sentamos a trabajar con el arquitecto, en donde pudimos armar esta propuesta y después ya traspasar la información a las tejedoras. Tiene sus complejidades, pero también es satisfactorio cuando pasan cosas tan lindas como el poder viajar a Japón, y que nuestros textiles estén allá. Fue un proyecto bien interesante, desafiante y llenador. Fueron tres meses de trabajo intenso, donde se compró la materia prima, se trabajó la distribución de las lanas, ir a las comunidades, ir a los grupos, entregarle las fichas técnicas a la representante, etc. O sea, la producción en sí de los textiles puede que hayan sido tres meses, pero el trabajo en terreno, de poder traspasar la información, hacer una revisión y los prototipos, fueron más o menos como seis meses. 

Usted ha recibido reconocimientos en Chile y en el extranjero, incluso recientemente en el programa Women in the Arts de Carolina Herrera. ¿Qué representan para usted estos reconocimientos en su trayectoria?

Siento que son reconocimientos a más de 30 años de trabajo que llevo liderando grupos, siendo dirigente, siendo textilera. Tiene que ver también con la perseverancia y con que me he atrevido a muchos desafíos. 

El programa de Mujeres en las Artes con Carolina Herrera, fue para mí una experiencia inesperada, porque nunca pensé que una marca tan gigante como esta iba a poner sus ojos en mi trabajo. Y estoy feliz, agradecida de la vida, de haberme atrevido, agradecida de mi familia que siempre me ha apoyado, agradecida de las agrupaciones con las que trabajo actualmente, con Wallontu Witral, la agrupación que formé hace más o menos 25 años, de la cual me siento muy orgullosa.

Para mí estos reconocimientos son una inyección de energía. También todo lo que la gente entrega a través de las redes sociales, como reconocer el trabajo que uno viene haciendo. Me he atrevido y he roto barreras. No ha sido fácil. Son años de trabajo y creo que de alguna manera se valora lo que hago.

¿Cómo cree que su trabajo y el de las artesanas mapuche proyectan a Chile internacionalmente?

He tenido la posibilidad de viajar mucho fuera de Chile y conocer diferentes mercados, pero es algo difícil de que otros también lo puedan ver. Mucha gente no cree en estas posibilidades, lo ven como algo inalcanzable, lo ven como algo complejo, que no están los recursos. Pero yo me proyecto y lo vengo conversando desde hace mucho tiempo con las instituciones como Prochile, por ejemplo, que podamos hacer visitas a ferias internacionales para que también, no solamente yo, sino que también otras mujeres sientan que sí existe un mercado fuera de Chile.

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