Co-fundador de una de las empresas líderes en el competitivo mundo de la inteligencia artificial, Matamala nos recibió en sus oficinas de Nueva York para conversar sobre cómo la tecnología está transformando la forma de crear y las oportunidades que se abren para los artistas y creadores chilenos.
De hablar pausado y tono reflexivo, Alejandro Matamala es de esos líderes que proyectan tranquilidad incluso bajo una enorme responsabilidad. Como Chief Design Officer de Runway, está al mando del diseño en una de las empresas más influyentes del mundo en tecnologías para crear videos con inteligencia artificial generativa.
Elegida por TIME como una de las 100 compañías más influyentes de 2023, Runway es utilizada por millones de personas y está valorada en más de US$3.000 millones. Y su impacto va más allá de las cifras: Madonna usó sus herramientas en la gráfica de su última gira, Kanye West en uno de sus videoclips, y parte de la estética de “Everything Everywhere All at Once”, ganadora del Óscar a Mejor Película, también proviene de sus modelos de IA.
Aunque la compañía nació en Estados Unidos, dos de sus tres fundadores son chilenos, lo que la convierte en uno de los pocos unicornios globales con liderazgo chileno. Conversamos con Alejandro en las oficinas de Runway, en pleno Manhattan.
Runway nació con la idea de acercar la inteligencia artificial a artistas y diseñadores. ¿Qué desafío inicial quisieron resolver y cómo fue evolucionando esa visión?
Runway nace con el desafío de hacer más accesibles las capacidades de inteligencia artificial para la industria creativa: artistas, diseñadores, fotógrafos. Queríamos reducir barreras técnicas y permitir que cualquier creador pudiera descubrir, usar y adoptar estas herramientas dentro de su proceso creativo.
En un comienzo fue un espacio de experimentación: entender cómo incorporar esta tecnología en los flujos de trabajo y qué posibilidades abría. Con el tiempo, esa exploración evolucionó hacia usos concretos en producción real: cortometrajes, películas y publicidad.
Cada nueva tecnología crea también su propio lenguaje y abre nuevas formas de relato. ¿Qué nuevas formas de expresión crees que pueden surgir a partir de la IA?
Siempre hemos creído que la inteligencia artificial va a generar nuevos lenguajes de comunicación. Nos gusta hacer el paralelo con la invención de la cámara: cuando apareció, nadie imaginaba que de ahí iba a surgir el cine. El cine fue una consecuencia inesperada de esa tecnología.
Con la inteligencia artificial ocurre algo similar. Es una herramienta con el potencial de habilitar formas completamente nuevas de narrativa visual. Tiene la capacidad de crear experiencias personalizadas, mundos más inmersivos y de permitirnos ver historias que hasta ahora no existían o que eran imposibles de producir con herramientas tradicionales.
Muchos en la industria ven la inteligencia artificial como una oportunidad, mientras otros la perciben como una amenaza. ¿Cuál es tu perspectiva sobre la relación entre los artistas, la IA y la industria creativa?
Runway nace en un contexto profundamente artístico, en la Escuela de Arte de la Universidad de Nueva York (NYU Tisch), donde conocí a mis cofundadores mientras estudiábamos cómo integrar herramientas tecnológicas en procesos creativos. En parte, fue también una necesidad personal: diseñar las herramientas que nosotros, como artistas y creadores, queríamos usar en nuestros propios procesos.
Hemos desarrollado herramientas que permiten realizar proyectos más ambiciosos —obras que antes podían ser muy complejas o costosas de producir— pero siempre con el creador al centro, como socio creativo. Para nosotros, la inteligencia artificial es un partner: un colaborador que expande posibilidades, que abre caminos, pero que no reemplaza la visión ni el trabajo del artista.

Hablando de los inicios en NYU: ¿qué recuerdos tienes de esa época en que comenzaron a idear Runway? ¿Qué elementos del ADN original de la empresa siguen siendo importantes para ustedes y quieren mantener en el futuro?
Partimos muy temprano en el boom actual de la inteligencia artificial. En esos primeros años, nuestro foco fue experimentar: poner cosas en manos de los usuarios lo antes posible para aprender rápido cuáles eran sus intenciones y necesidades.
Esa mentalidad —probar, iterar, aprender y volver a probar— sigue siendo parte esencial del ADN de Runway. Somos, en cierta forma, una empresa de investigación aplicada: desarrollamos muchos experimentos internos que luego se transforman en productos capaces de resolver problemas reales.
Otro aspecto clave que hemos mantenido es la interdisciplinariedad del equipo. Venimos del mundo del arte y queremos que esa sensibilidad permanezca en el corazón de la empresa. Hemos crecido incorporando perfiles que entienden profundamente los procesos creativos: personas con décadas de experiencia en audiovisual, efectos especiales y narrativa, trabajando junto a investigadores de inteligencia artificial que empujan los modelos más avanzados.
A medida que han crecido, se han involucrado con grandes nombres del cine y la música, creadores que trabajan al más alto nivel de la industria. ¿Qué significa para ustedes que Runway esté influyendo también en la cultura popular?
Nos enorgullece mucho ver que proyectos creados con nuestras herramientas —videos, piezas publicitarias, giras musicales— estén siendo nominados, premiados o desarrollados por artistas muy reconocidos. Para nosotros es una validación de que lo que hacemos aporta un valor concreto al proceso creativo.
Pero más allá de los premios o de los grandes nombres, hay algo que valoramos incluso más: hemos podido apoyar a una comunidad muy diversa —desde desarrolladores independientes hasta directores y artistas consolidados de distintos lugares del mundo— a crear y compartir sus ideas.
¿Hay algún ejemplo del uso de la tecnología de Runway que te haya impresionado especialmente, que te haya sorprendido o que te genere un orgullo particular?
Sí, hay varios. Algunos tienen una escala enorme, como la gira de Madonna, que utilizó nuestras herramientas para parte de su puesta en escena y gráfica, o videoclips de artistas como A$AP Rocky.
Pero, personalmente, lo que más me enorgullece es lo que hemos visto en nuestro festival AIFF (Festival Anual de Cine de IA). En tres ediciones pasamos de recibir cerca de 300 postulaciones a más de 3.000 cortometrajes provenientes de todos los continentes. Los ganadores de las últimas ediciones son directores que realizaron trabajos extraordinarios y que luego continuaron desarrollando esas historias gracias a estas herramientas. Ver ese crecimiento, y saber que la tecnología abrió esa puerta, es para mí lo más significativo.

Es muy llamativo que dos chilenos estén detrás de una empresa líder en una industria tan competitiva y de vanguardia como la inteligencia artificial. ¿Qué representa para ti que este proyecto tenga también un sello chileno?
Nos sentimos muy orgullosos de representar a Chile a través del trabajo que hacemos en Runway. Creemos que en Chile hay un talento técnico y creativo que es totalmente global, y que muchas veces solo necesita salir al mundo para mostrarse.
Poder aportar, aunque sea un granito de arena, desde nuestro rol como chilenos en esta industria es algo que valoramos profundamente y que nos motiva a seguir desarrollando proyectos con impacto.
Me alegra poder colaborar y contribuir a que más talento chileno salga al mundo y demuestre que somos capaces de lograr cosas grandes a nivel global.
¿Hay alguna enseñanza que te gustaría transmitir a artistas y emprendedores chilenos que están comenzando en el mundo creativo y que buscan combinar tecnología y diseño?
Mi consejo para fundadores, emprendedores y creativos es que estamos viviendo uno de los mejores momentos para lanzarse. Estamos frente a una revolución no solo tecnológica, sino también cultural, que transformará la manera en que muchas cosas se crean y producen. En ese contexto, hay enormes oportunidades para reimaginar lo que ya existe y explorar nuevas ideas usando estas herramientas emergentes.
Si alguien está creando desde Chile, mi invitación es a pensar globalmente. Este es un gran momento para atreverse, experimentar y mostrar al mundo lo que podemos hacer.