“Por primera vez en la historia, la FDA ha aprobado para uso humano una vacuna producida por corte y empalme de genes”. Era 1986 y la televisión estadounidense anunciaba un avance científico que cambiaría la historia de la medicina. Detrás de su desarrollo estaba un chileno.
El bioquímico Pablo Valenzuela estudiaba desde 1978 el desarrollo de una vacuna contra la hepatitis B, una enfermedad que afectaba de forma crónica a cientos de millones de personas en el mundo.
Desde California, Estados Unidos, Valenzuela y un equipo de científicos buscaron una nueva forma de producirla. Recurrieron a la ingeniería genética y a un organismo hasta entonces inesperado para la fabricación de vacunas: la levadura.
La vacuna fue la primera aprobada para uso humano producida mediante ingeniería genética, un avance que le valdría el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas en 2002.
Su innovación continúa protegiendo a miles de personas y forma parte del plan de vacunación de diferentes países del mundo.
Fuentes: La Tercera, 13C, Teletrece.
