Chile posee una variedad de lenguas originarias que enfrentan el riesgo de desaparecer. Sin embargo, su huella sigue presente en nuestro hablar cotidiano. Desde nombres de lugares hasta palabras que usamos sin pensar, el mapudungun, aymara, quechua y otras lenguas continúan hablándonos sobre quienes somos.
Las lenguas originarias no solo son un medio de comunicación: son una forma de entender el mundo, una memoria colectiva y un puente entre generaciones. En Chile, las palabras que usamos a diario tienen raíces que provienen de estas culturas ancestrales. Cada una conserva una manera distinta de mirar el tiempo, la naturaleza y la comunidad.
Aunque algunas lenguas cuentan hoy con pocos hablantes, su presencia simbólica es profunda. Recordarlas, valorarlas y usarlas es una manera de mantener viva una parte esencial de nuestra identidad.
En el territorio chileno aún conviven lenguas como el mapudungun del pueblo mapuche, el aymara y el quechua en el norte, el rapanui en la isla de Rapa Nui, y el kawésqar y yagán en el extremo sur. Aunque varias enfrentan riesgo de desaparición, distintas iniciativas impulsadas por comunidades y organismos como la Subdirección Nacional de Pueblos Originarios y la UNESCO busca revitalizarlas mediante talleres, programas educativos y proyectos culturales.
Cada una de estas lenguas representa una forma única de entender el territorio, la naturaleza y la identidad, recordándonos que Chile se construye también desde la diversidad y sus voces ancestrales.
Aquí mostramos un listado con algunos topónimos y términos comunes de uso chileno que tienen raíces en lenguas originarias, junto con su significado y origen:
Las lenguas originarias siguen siendo una raíz viva que atraviesan nuestra forma de hablar, pensar y nombrar el mundo. En cada palabra heredada late una historia que nos conecta con quienes habitaron este territorio mucho antes que nosotros. Reconocerlas y mantenerlas presentes no solo es un acto de memoria, sino una manera de construir una identidad diversa, abierta y orgullosamente tejida desde nuestras raíces.