Ph.D. en Ingeniería Mecánica por la Universidad de California, Berkeley y ganadora del Premio Marca Chile 2025, María Thomsen ha desarrollado una destacada trayectoria científica con proyección internacional, incluyendo colaboraciones con la NASA y un fuerte compromiso con la formación de talento avanzado.
Al trabajar con académicos de distintas partes del mundo me he podido dar cuenta que como chilenos tenemos todas las capacidades para poder ser un aporte al desarrollo de soluciones y al avance del conocimiento.
En un contexto donde el conocimiento y la innovación son claves para la proyección internacional de los países, la trayectoria de María Thomsen da cuenta del aporte que Chile puede hacer en estos ámbitos. Con experiencia en investigación aplicada y colaboración con instituciones como la NASA, su trabajo conecta ciencia, formación de talento y redes globales. En esta entrevista, aborda el rol del país en los ecosistemas internacionales del conocimiento y el desafío de proyectar más talento chileno hacia el mundo.
Desde su experiencia internacional, ¿qué hace hoy a Chile un país confiable y atractivo en ciencia e innovación?
Chile es un país que ofrece muchas oportunidades para investigadores y académicos que se dedican a áreas relacionadas con STEM. El hecho de que seamos un país en desarrollo que invierte de manera consistente en investigación e innovación por medio de concursos públicos, permite que muchos de nosotros podamos desarrollar nuestras propuestas de trabajo de manera competitiva a nivel internacional, y que al mismo tiempo podamos mostrarlo al resto de la comunidad.
Igualmente, creo que en Chile hay mucho talento trabajando en varios de los desafíos presentes a nivel de sociedad, los cuales también son relevantes de manera global. Por lo que creo que poco a poco hemos ido construyendo esa imagen de confianza y relevancia en el ámbito internacional.
El programa desarrollado con NASA permitió que estudiantes chilenos vivieran una experiencia única de formación internacional. ¿Qué impacto cree que tiene este tipo de iniciativas en la proyección del talento chileno hacia el mundo?
Este tipo de actividades son sumamente importantes para el desarrollo y la formación de personas en Chile. El participar de actividades como las desarrolladas en el programa NASA le permite a nuestros alumnos y futuros ingenieros crecer y proyectarse de una manera distinta, con una visión más global y amplia de posibles opciones futuras, y entendiendo que existen alternativas distintas de especialización que ellos mismos pueden explorar. Además, creo que compartir con alumnos de otras universidades, en un contexto distinto al usual, experimentando de primera fuente los avances tecnológicos, laboratorios, etc. los motiva y aterriza los contenidos del aula, de una manera mucho más impactante y atractiva.
Usted forma parte de una generación de mujeres que están liderando espacios científicos de alto nivel. ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a niñas y jóvenes de Chile que hoy miran la ciencia y la ingeniería como un camino posible?
El mensaje que me gustaría transmitir a niñas y jóvenes que estén interesadas en seguir el camino de la ciencia o ingeniería, e incluso aquellas que tal vez no están tan seguras, es que no tengan miedo de probar y experimentar lo que les guste, que se acerquen a ese profesor o profesora que les genera más confianza y conversen de las cosas que les gustaría hacer, de las inquietudes que puedan tener que les hacen cuestionarse el seguir ese camino, y de posibles oportunidades que puedan existir para ir interiorizándose en el tema de su interés. En definitiva “creerse el cuento”, confiar en sus propias capacidades y aprovechar que son jóvenes y están en una etapa donde pueden explorar distintas áreas y probar distintas cosas sin mayores consecuencias, que no dejen de perseguir lo que les gusta por vergüenza o temor al qué dirán.
En el marco de la Ceremonia de Distinción Internacional de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), que releva a académicos con impacto internacional, este año se sumó por primera vez el Premio Marca Chile. La distinción busca visibilizar a quienes, desde la ciencia, la innovación y la formación de talento, contribuyen activamente a posicionar al país en el escenario internacional. En esta edición inaugural, María Thomsen fue reconocida por su aporte a la proyección de Chile en los ecosistemas de conocimiento a nivel mundial.
Tras recibir este premio ¿Qué significa para usted representar a Chile en espacios científicos y académicos globales?
Recibir el Premio Marca Chile es algo que me enorgullece y me pone muy contenta porque de alguna manera reconoce el trabajo realizado durante mi carrera académica y valida la decisión tomada hace algunos años de volver a retribuir a mi país luego de finalizados mis estudios de doctorado. Creo que cuando uno realiza investigación, independiente del área, no es algo que se pueda, o que se deba, hacer en aislamiento.
Al trabajar con académicos de distintas partes del mundo me he podido dar cuenta que como chilenos tenemos todas las capacidades para poder ser un aporte al desarrollo de soluciones y al avance del conocimiento. Chile tiene mucho talento y oportunidades de desarrollo para quienes quieren ser un aporte y contribuir. Más aún, creo que las realidades que vivimos como sociedad también nos obligan a mirar afuera y aportar desde nuestra perspectiva a la solución de problemas globales, como son, por ejemplo, el desarrollo de soluciones y medidas que nos permitan enfrentar de mejor manera los terribles incendios forestales que tenemos año a año.
Su trabajo se mueve en la frontera del conocimiento y la colaboración internacional. ¿Qué rol cree que deben jugar las universidades chilenas en la construcción de la imagen internacional de Chile?
Creo que el rol de las universidades chilenas es clave en el potenciamiento del talento humano que ellas mismas atraen. En Chile gran parte del trabajo de investigación se desarrolla dentro de las universidades y por tanto es algo que se debe aprovechar y potenciar al máximo. Es fundamental la existencia de ecosistemas que permitan el desarrollo y la valoración del trabajo académico y las colaboraciones internacionales en esa materia.