Chile tiene el destilado de uva con denominación de origen más antiguo de América. Descubre su proceso único de destilación y guarda en los Valles de Elqui y Limarí que lo vieron nacer.
El pisco chileno es mucho más que aguardiente; es una expresión líquida de los áridos y fértiles valles del norte de Chile. Este destilado de uva cuenta con una tradición centenaria y, lo más importante, posee la denominación de origen (D.O) más antigua de América, reconocida por la ley chilena en 1931.

La producción se encuentra principalmente en las regiones de Atacama y Coquimbo. En estas zonas las condiciones climáticas, como el sol intenso, cielos limpios y la pureza del agua de deshielo de la Cordillera de los Andes, crea las condiciones perfectas para la conservación y desarrollo de las uvas pisqueras.

La calidad del pisco chileno reside en un proceso que equilibra la tradición artesanal y la tecnología moderna. El pisco se destila exclusivamente a partir de la fermentación de mostos de ciertas variedades de uva vitis vinífera. Las más utilizadas son las variedades moscatel (como la moscatel de alejandría y rosada) y la pedro jiménez. Estas uvas son seleccionadas por su intenso perfil aromático.
El pisco chileno se ha convertido en algo más que un destilado, es un símbolo de identidad chilena en el mundo. Como principal productor global, el país se ha posicionado con liderazgo en la categoría, impulsando además la innovación con piscos de alta gama que han sido premiados internacionalmente como la San Francisco World Spirits Competition y el Catad’Or.
Más allá de su prestigio, el pisco chileno está profundamente ligado a la cultura y gastronomía chilena, presente en clásicos como la piscola o el pisco sour, lo que lo convierte en una expresión auténtica del sabor y espíritu de Chile.