Agosto 19, 2026 #Chile Sustentable #Ciencia & Innovación

Cómo Chile contribuye a mejorar la seguridad sísmica de América Latina y el Caribe

A través de la coordinación del Código Modelo Sísmico para América Latina y el Caribe (CMS AL&EC), Chile aporta su experiencia en ingeniería sísmica al desarrollo de estándares técnicos que los países de la región pueden adaptar a sus propias realidades.

Ajustes de accesibilidad

Creado en 2016, el Código Modelo Sísmico para América Latina y El Caribe (CMS AL&EC) es un documento de referencia voluntario que fija los estándares técnicos y contenidos mínimos de diseño sismorresistente para guiar a los países de la región. 

Su objetivo principal es reducir el riesgo sísmico, mediante la definición de criterios mínimos de diseño estructural, basados en evidencia científica y en las mejores prácticas de la ingeniería moderna. El CMS AL&EC promueve el uso de un lenguaje técnico común, metodologías comparables y estándares equivalentes de seguridad entre los países de la región.

Cabe destacar que el Código tiene un carácter transversal y participativo, ya que es desarrollado por una Comisión Permanente integrada por instituciones públicas, universidades, asociaciones profesionales y organismos técnicos de más de 17 países de América Latina y el Caribe. 

Ian Watt, representante chileno en el desarrollo del CMS AL&EC indicó: “Este documento no busca reemplazar las normas de cada país, sino entregar un marco técnico de referencia que permita aprovechar el conocimiento y la experiencia acumulada en toda la región. Su principal valor está justamente en eso: compartir lo que hemos aprendido y evitar que cada país tenga que recorrer por separado el mismo camino”.

Además, complementó: “En una región altamente expuesta a terremotos, podemos avanzar mucho más rápido si somos capaces de transformar nuestras distintas experiencias en conocimiento común”.

El rol articulador de Chile

En este esfuerzo, Chile desempeña un papel relevante a través del Instituto de la Construcción, ejerce la Secretaría General, Desde esta función, coordina su desarrollo técnico y editorial, velando por la coherencia del Código, la trazabilidad de las decisiones y la articulación entre el Comité Ejecutivo y los distintos subcomités técnicos.

Además, cumple un rol de representación institucional y de difusión, ya que actúa como enlace oficial entre la Comisión Permanente y las instituciones colaboradoras, tanto nacionales como internacionales. Por ejemplo, ante el Banco Interamericano de Desarrollo u ONU-Hábitat. 

“Chile tiene mucho que aportar. Somos uno de los países más sísmicos del mundo y hemos desarrollado una práctica muy sólida a partir de normativa exigente, experiencia acumulada y una cultura profesional que aprende de cada gran terremoto”, señaló Watt.

No obstante, recalcó el carácter colaborativo de este marco normativo: “Es un espacio para aprender unos de otros. Chile aporta su experiencia, pero también tenemos mucho que aprender de los demás países que enfrentan amenazas y realidades constructivas diferentes”.

Una nutrida historia sísmica

Chile es uno de los países más sísmicos del planeta, debido a su ubicación en el límite entre las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana. De hecho, concentra algunos de los terremotos más grandes de la historia. Por ejemplo, el terremoto de Valdivia (1960), cuya magnitud alcanzó un 9.5 en la escala de Richter, el más fuerte registrado a nivel mundial. Esta condición ha obligado al país a desarrollar altos estándares en ingeniería, normativa y gestión del riesgo.

En esa línea Watt declaró: “Chile es indudablemente uno de los referentes internacionales en ingeniería sísmica. Tenemos una combinación excepcional de alta sismicidad, infraestructura moderna y experiencia acumulada frente a terremotos muy severos. En ese sentido, somos uno de los grandes laboratorios naturales del mundo para la ingeniería sísmica”.

Sin embargo, “ese reconocimiento también exige cierta humildad. Los buenos resultados que hemos tenido no significan que el problema sísmico esté resuelto. Cada gran terremoto nos ha enseñado algo nuevo y probablemente los próximos también lo harán”, cerró el ingeniero.