Julio 28, 2022 #ChileDiverso

Desentrañando los misterios de la historia de la humanidad: Los mayores hallazgos arqueológicos realizados en Chile

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Crédito: Museo Nacional de Historia Natural

El poblamiento más antiguo de América, evidencias de cazadores de megafauna en el confín del mundo, la momificación más antigua del planeta, aldeas y fortalezas antiquísimas, la columna vertebral del imperio incaico, y la isla más remota del Pacífico forman parte de una serie de descubrimientos arqueológicos que se han realizado en Chile a lo largo de los siglos XX y XXI.

Con motivo del día internacional de la arqueología, te invitamos a conocer algunos de los hallazgos arqueológicos más relevantes realizados en Chile, elaborado a partir de información del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Museo Nacional de Historia Natural y los arqueólogos de la Universidad de Chile Mauricio Uribe y Claudio Cristino. 

Monte Verde, el asentamiento humano más antiguo de América

Cercano a la ciudad de Puerto Montt (región de Los Lagos), Monte Verde comprende dos ocupaciones humanas en distintas épocas a fines del Pleistoceno, con vestigios animales y humanos de entre los 18.500 y 14.500 años atrás.

Su antigüedad provocó una revolución en el mundo científico, donde se creía que los grupos Clovis –reconocidos inicialmente en el estado de Nuevo México- eran la primera cultura asentada en América, poblando desde allí todo el continente hace unos 13.000 años, después de atravesar un corredor en medio de la glaciación que ocupaba casi toda Norteamérica. Este hallazgo desafía la teoría de poblamiento Clovis, dado que este grupo humano habría cruzado al continente desde Asia varios siglos antes, quizás por una vía costera.

Tapado por la vegetación y la ceniza volcánica, el sitio permaneció oculto para el mundo científico hasta que en 1976 unos campesinos lo descubrieron por casualidad excavando una cerca, e hicieron llegar estos vestigios a la Universidad Austral de Chile. El arqueólogo estadounidense Tom Dillehay, chileno por gracia, se hizo cargo de su estudio y difusión mundial.

Crédito: Museo Nacional de Historia Natural

Sitio Tagua-Tagua de cazadores de megafauna en Chile central

Ubicado en la comuna de San Vicente de Tagua Tagua (región de O’Higgins), donde existió la antigua Laguna Tagua-Tagua, es el segundo centro de hallazgos arqueológicos del poblamiento más antiguo de Chile, después de Monte Verde y es también uno de los más relevantes de América.

En torno a la antigua laguna de Tagua-Tagua se alimentaron durante varios milenios distintas especies de animales de la Edad del Hielo, que más tarde fueron cazados por los primeros grupos humanos que se establecieron en el lugar, hace 12 mil años. Este sitio arqueológico y paleontológico es conocido desde 1841, cuando se recuperaron huesos de mamíferos extintos que hoy se conservan en el Museo de Historia Natural.

Complejo Pali Aike – Cueva Fell: cazadores de megafauna en el confín del mundo

Ubicadas en la región de Magallanes, estas cuevas naturales son yacimientos arqueológicos que evidencian la existencia de los primeros pobladores del Extremo Sur de América, grupos de cazadores-recolectores que ingresaron desde el norte y vía terrestre a la Patagonia hace aproximadamente 11.000 años, cuando los hielos de la última glaciación se retiraban del continente.

Los sitios más importantes son, en primer lugar, la Cueva de Fell, que permite ver diferentes etapas de estos grupos, particularmente de su tecnología; y la Cueva de Pali Aike, que, entre otros vestigios, registró tres esqueletos humanos cremados, evidenciando la realización de ceremonias funerarias y entregando información clave sobre las características físicas de estas poblaciones.

El lugar fue descubierto y estudiado en la década de 1930 por el arqueólogo estadounidense Junius Bird, quien en asociación encontró restos humanos, vestigios culturales, y restos de fauna pleistocénica hoy extinta que son el referente para comprender la forma de vida de estos primeros pobladores.

Momificación y asentamientos Chinchorro: la más antigua del mundo

La Cultura Chinchorro se desarrolló aproximadamente desde los 5.050 años a.C. por cazadores recolectores marinos que se asentaron y habitaron principalmente en la costa de la región de Arica y Parinacota, en pleno Desierto de Atacama, el más árido del mundo, aprovechando los abundantes recursos marinos que proporciona la corriente de Humboldt. Esta profusión de alimentos les permitió generar asentamientos semipermanentes en las desembocaduras de ríos y quebradas de la zona, con una tecnología marítima especializada. Esta evidencia se ha preservado gracias a las excepcionales condiciones climáticas del norte de Chile.

En 2021, la Unesco incluyó a los asentamientos y momificación artificial de la Cultura Chinchorro en la Lista del Patrimonio Mundial.

Gigante de Tarapacá- Pampa Iluga: el inicio de la agricultura en el desierto

En 2016, investigadores chilenos encabezados por el arqueólogo Mauricio Uribe de la Universidad de Chile, descubrieron un centro agrícola y ceremonial de casi 3.000 años de antigüedad, ubicado en Pampa Iluga -comuna de Huara, región de Tarapacá-, asociado al monumento arqueológico Gigante de Tarapacá (también conocido como Gigante de Atacama), el geoglifo antropomorfo más grande del mundo. Este centro tiene 72 hectáreas y más de 120 túmulos, correspondientes a acumulaciones de tierra, vegetales y ofrendas que, muchas veces, se erigen sobre entierros humanos. El lugar da cuenta de los inicios de la agricultura en pleno Desierto de Atacama, y fue ocupado desde el año 97 a.C.

Este lugar fue considerado por los incas como un sitio de culto, lo que queda claro por los artefactos encontrados, relacionados con su alta jerarquía social como cerámica imperial polícroma, con colores e iconografía característicos del Cusco, en cuya época habría sido visitado por una gran cantidad de población de distintas partes de los Andes.

Rapa Nui: la isla más estudiada de la Polinesia

La isla de Pascua, o Rapa Nui, en sí misma, es el gran hallazgo arqueológico de la Polinesia en su totalidad. Es la isla más prospectada y estudiada de la Polinesia, con más de 20 mil sitios y estructuras registradas, con un alto nivel de conservación. Algunas de las más relevantes son la aldea ceremonial de Orongo; Ahu Tongariki, el mayor centro ceremonial de toda la Polinesia, e ícono de la isla; Ahu Tahai, estatuas que miran hacia las cuevas, donde vivía la gente; las famosas canteras de piedra de Rano Raraku, donde todavía hay 397 estatuas en fase de tallado, uno de los monumentos más espectaculares del Pacífico; y Ahu Nau Nau (en Anakena), el primer asentamiento humano de la isla.

Uno de los arqueólogos más importantes de la Polinesia es el chileno Claudio Cristino, quien junto a la investigadora Patricia Vargas, comenzó su trabajo en la isla en 1976, cuando formó parte de la restauración de la aldea ceremonial de Orongo, a cargo del estadounidense William Mulloy, uno de los arqueólogos que acompañó la expedición de Thor Heyerdahl en 1955 a la isla. Cristino fue director del museo antropológico de Rapa Nui, y responsable, entre otras restauraciones, del icónico Ahu Tongariki (1992).

Aldea de Tulor: uno de los asentamientos agrícola y pastores más antiguos de Chile

La Aldea de Tulor es uno de los sitios arqueológicos sedentarios más antiguos del norte chileno, situado a unos 7,7 km al suroeste de San Pedro de Atacama, entre la Cordillera de la Sal y las dunas de arena (región de Antofagasta). Los primeros restos fueron encontrados en 1956 por el sacerdote jesuita Gustavo Le Paige, después las excavaciones continuaron en 1980 por parte de los arqueólogos Agustín Llagostera y Ana María Barón. Este sitio data aproximadamente del año 400 a.C. Los habitantes de Tulor practicaban la agricultura, la ganadería y recolección de frutos silvestres; además elaboraban alfarería, cestería, tejidos y metalurgia. En función de ello, las viviendas eran circulares, tenían depósitos para almacenar granos y patios donde las familias realizaban sus labores cotidianas.

El Olivar, el área arqueológica más importante de las culturas del Norte Chico

Ubicado en las cercanías de la ciudad de La Serena (región de Coquimbo), el sitio arqueológico El Olivar representa una piedra angular en el conocimiento de la prehistoria de la región de Coquimbo. Sus 35 hectáreas de superficie guardan los vestigios de siete siglos de ocupación prehispánica continua: desde tempranos conchales que advierten la presencia de las primeras poblaciones agro-alfareras de la zona, la cultura El Molle (0-800 d. C.); hasta amplias áreas habitacionales y funerarias asociadas al complejo cultural Las Ánimas (600-1000 d. C.) y, sobre todo, a su continuadora: la cultura Diaguita (900-1500 d. C.).

Su enorme extensión, alta densidad ocupacional, diversidad de tumbas, ofrendas muy sofisticadas y profundidad temporal, hacen de este el sitio arqueológico más importante del Norte Chico o Semiárido del último tiempo.

Pucará de Turi: la ciudad-fortaleza más grande de las poblaciones atacameñas

Ubicado 75 kms. al este de la ciudad de Calama, en la región de Antofagasta, y a 3.100 msnm, el Pucará de Turi fue el poblado y fortaleza más grande la cultura atacameña. La ocupación del asentamiento comenzó hacia el 900 d.C., declinando con la conquista española y concluyendo con el abandono del pueblo hacia el 1.600 d.C. Previamente -en el siglo XV- el área fue ocupada intensamente por los incas, convirtiéndolo en un verdadero centro urbano regional.

El poblado está compuesto por más de 620 recintos de diferentes dimensiones y funciones. Algunos de estructura simple y otros más complejos que configuran conjuntos y barrios intercomunicados por vías de circulación. La piedra volcánica es el material más utilizado en la construcción de los edificios, aunque a finales del siglo XV la ocupación incaica también introdujo e integró la técnica del adobe.

Pucará del Cerro Grande de La Compañía: enclave más austral del imperio de los incas

Ubicado en la región de O’Higgins, el Pucará o fortaleza del Cerro Grande de La Compañía es uno de los asentamientos más australes que se conservan del imperio inca en Chile y vestigio de la máxima extensión meridional del imperio.

La construcción habría sido usada por los naturales de la zona entre el sigo XIV y siglo XV. De esa etapa se han identificado restos materiales que pertenecerían a una vivienda de gran dimensión y de forma circular. Una de las características del lugar es su ubicación estratégica y su amplia visibilidad hacia los valles aledaños y los faldeos de la Cordillera de la Costa y los Andes.

Debido a su importancia arqueológica y relevancia para profundizar el conocimiento del mundo indígena, el Pucará del Cerro La Compañía fue declarado Monumento Histórico en 1992.

El Niño de El Plomo: primer cuerpo congelado de un miembro del Tawantinsuyu

Descubierto en 1954, el cuerpo del niño del cerro El Plomo (región Metropolitana), es el primer hallazgo de este tipo en los Andes, y es una de las piezas antropológicas más valiosas del Museo Nacional de Historia Natural de Chile. Fue el primer cuerpo congelado conocido de un miembro de la nobleza inca, ofrendado hace más de 500 años en un adoratorio de altura, sobre 5.400 metros de altura.

El niño de El Plomo es el cuerpo liofilizado naturalmente de un niño incaico, de alrededor de 8 años, ofrendado en honor al dios Inti (Sol) en la ceremonia de la Capacocha, ritual de estado del Tawantinsuyu, relacionado con la conquista y frontera de su territorio. No corresponde estrictamente a una momia, dado que el menor fue depositado vivo en una ceremonia en la que participó una comitiva de nobles y sacerdotes.

Crédito: Museo Nacional de Historia Natural

Qhapaq Ñan: la columna vertebral del Tawantinsuyu

Declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 2014, Qhapaq Ñan representa el sistema vial andino que fue la columna vertebral del poder político y económico del Tawantinsuyu o Imperio Incaico desde los siglos XV y XVI. Atraviesa seis países: Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Chile, en una red de caminos de más de 30.000 km de largo. Conectaba distintos centros de producción administrativos y ceremoniales, y cubría una amplia área geográfica, desde el centro-oeste de Argentina y Chile hasta el sur de Colombia.

La sección del Qhapaq Ñan de Chile está ubicada en el desierto más árido del mundo, lo cual le da valor por sí mismo.

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