Incluida en su último álbum en vida, Las Últimas Composiciones, la canción ha emocionado a generaciones en todo el mundo. A pesar de su proyección internacional, su autoría ha sido erróneamente atribuida a otros intérpretes.
“Gracias a la Vida” es una de las canciones más emblemáticas del repertorio latinoamericano y una obra fundamental de la cantautora, poeta y artista visual chilena Violeta Parra (1917-1967). Parte del disco Las Últimas Composiciones de 1966, la canción expresa una profunda gratitud por la vida en todas sus dimensiones, incluso las más dolorosas, y ha sido interpretada como una despedida, una oración o un canto a la resiliencia.
La propia Violeta Parra la consideró una de sus creaciones más queridas, junto a obras igualmente memorables como “Run Run se fue pa’l norte” y “Volver a los 17”, reflejo de su sensibilidad artística, su compromiso social y su vínculo con las emociones más universales.
Por su reconocida belleza poética, “Gracias a la Vida” ha sido versionada por voces tan diversas como Mercedes Sosa, Joan Baez, Isabel Parra, Raphael, Plácido Domingo, entre muchos otros. Asimismo, en 2010, el líder del grupo La Ley, Beto Cuevas, y el productor chileno Humberto Gatica reunieron a un connotado grupo de artistas internacionales —como Shakira, Alejandro Sanz, Juanes, Michael Bublé y Laura Pausini— para formar parte del proyecto “Voces Unidas por Chile”, iniciativa en ayuda de los damnificados por el devastador terremoto y tsunami del 27F.
El alcance internacional del tema también ha traído consigo confusiones respecto de su autoría. Hace unos meses, el cantante Shawn Mendes la incorporó en su setlist durante la versión argentina del festival Lollapalooza, cuya cuenta oficial en redes sociales atribuyó erróneamente la creación del tema a la cantante argentina Mercedes Sosa. Un error similar cometió la cantante y actriz estadounidense Jennifer Lopez en una reciente gira por España.
El legado de Violeta Parra trasciende la música. Fue también una destacada artista visual, pionera en la técnica del bordado en arpillera, una de cuyas obras fue expuesta en 1964 en el Museo del Louvre de París: un hecho inédito para una artista latinoamericana autodidacta, y que consolidó su lugar como figura clave del arte popular y la cultura universal.
Desde Chile, reafirmamos con orgullo el valor de su legado. “Gracias a la Vida” es una obra nacida en estas tierras, pero que hoy pertenece al mundo entero. Un testimonio del poder del arte para cruzar fronteras, unir culturas y conmover generaciones.