“No se esperaban que un chileno pudiera presentar una solución y al final dijeron ‘este weón es un marciano’”.
Era el único chileno en aquella sala de reuniones y uno de los primeros compatriotas que muchos de los presentes conocían. Sí argentinos, brasileños, mexicanos, ¿pero un chileno?
“¿Chile?”, le decían sus colegas con extrañeza. Su lema “Why not?” no solo reflejaba la creatividad detrás de la iniciativa, sino también la actitud de un equipo dispuesto a demostrar que desde Chile era posible hacer algo que el mundo todavía no había visto.
Ese día, Muchnick debía presentar la idea ante un grupo de ejecutivos de distintos países. Por su impresión, Matías imaginaba que ellos pensaban: “Mira estos chilenos, no sabemos lo que pueden hacer”.
Después de escucharlo, los asistentes no volverían a preguntarse qué era Chile. Se preguntarían qué son capaces de hacer los chilenos.
