“Yo creo que algo hicimos mal. Apuntemos de nuevo porque salió algo muy raro”. María Teresa Ruiz, la primera astrónoma de Chile, estudiaba algo inusual en placas rojas en el Observatorio La Silla.
Era la noche del 16 de marzo de 1997 en el desierto de Atacama, un laboratorio natural único en el mundo, cuyos prístinos y oscuros cielos permiten observar el universo con una claridad excepcional.
María Teresa asistía recurrentemente al observatorio por una meta clara: encontrar las estrellas muertas más frías para conocer sus límites y estimar la edad de la galaxia.
Esa noche observó algo distinto. La obligó a estudiarlo con placas rojas en lugar de las azules que utilizaba habitualmente. Creyó haber encontrado una enana blanca, pero los datos no calzaban. “Apuntemos de nuevo porque salió algo muy raro”.
La astrónoma y astrofísica chilena hizo uno de los hallazgos astronómicos más importantes de la ciencia chilena: descubrir la primera enana café.
El hito convirtió a María Teresa en la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Ciencias Exactas y abrió nuevas ventanas del universo para la ciencia nacional.
Fuentes: Universidad de las Américas y Universidad de Chile.
