¡Me van a arruinar las ruinas! La advertencia de uno de los arqueólogos de Machu Picchu —la legendaria ciudadela inca y Patrimonio de la Humanidad— sorprende a los integrantes de Los Jaivas, mientras intentan ingresar un piano por uno de los portales de piedra que dan acceso al histórico santuario.
El quebradero de cabeza tuvo una solución digna de una leyenda: subir el instrumento a un helicóptero de la Fuerza Aérea Peruana y trasladarlo hasta una de las lomas que dominan el imponente paisaje, entre las construcciones de piedra que siglos atrás habitaron las élites del Imperio inca.
Ese gesto, casi impensado, de llevar un piano hasta uno de los lugares más emblemáticos de América para grabar un especial musical, dio origen a una de las imágenes más memorables de la historia del rock latinoamericano. Una escena que resume todo lo que Los Jaivas representan: el encuentro entre la vanguardia y la tradición, entre la música docta y la raíz popular, entre Chile y la identidad cultural de un continente.
Pero la historia de Los Jaivas va mucho más allá de una obra inolvidable. Desde la experimentación de El volantín hasta la fusión de rock progresivo, música latinoamericana y folclore de El indio, construyeron un lenguaje propio que los convirtió en la banda más influyente de la historia del rock chileno y en autores de algunos de los himnos más populares del cancionero nacional.
