Junto con Costa Rica, el país lidera el Ranking IMD de Prosperidad en Latam y el Caribe 2026 con la calificación más alta (A1), destacando en áreas como calidad institucional y desarrollo social.
Chile se posicionó, junto a Costa Rica, como el país con mayor nivel de prosperidad en la región, según el último informe del IMD Latin America and Caribbean Prosperity Rating 2026, consolidando su liderazgo en dimensiones clave como gobernanza, desarrollo social y dinamismo empresarial.
Este informe mide la prosperidad de 69 países utilizando 78 indicadores para proporcionar una calificación general de prosperidad de América Latina y el Caribe.
El estudio hace un análisis de la situación que enfrentan los países de esta parte del mundo e indica que en la década de 2020 se encuentran en una “coyuntura compleja de su proceso de desarrollo”. Y añade: “la región ha logrado importantes avances sociales y económicos en las últimas tres décadas, incluyendo un mayor acceso a la educación, mejoras en los resultados de salud, mayor estabilidad macroeconómica y la consolidación de la democracia electoral en la mayoría de los países. Sin embargo, estos avances coexisten con el estancamiento económico estructural, la fragilidad institucional, la productividad limitada y la persistente desigualdad socioeconómica”.

En el caso de Chile, uno de sus principales atributos es su desempeño en el pilar de empoderamiento social, donde alcanza la máxima categoría (A1), reflejo de avances en capital humano, acceso a servicios y condiciones de vida.
El pilar del empoderamiento social se centra en la educación, la salud, la desigualdad, la inclusión de género y la conectividad digital como motores de la creación de oportunidades.
A esto se suma un entorno institucional robusto (A2), que posiciona al país entre las economías con mayor estabilidad, predictibilidad y fortaleza del estado de derecho en la región.

“La gobernanza y la calidad institucional determinan la capacidad de los países de América Latina y el Caribe para sostener la prosperidad, gestionar las expectativas sociales y crear las condiciones para una transformación productiva”, sostiene el ranking.
El informe también destaca el dinamismo del ecosistema empresarial chileno (A2), con indicadores positivos en creación de empresas y acceso a servicios financieros, elementos clave para impulsar la innovación y el crecimiento. Sin embargo, advierte que, al igual que otros países de la región, Chile enfrenta desafíos en materia de desempeño económico, donde se ubica en categoría B1, evidenciando la necesidad de fortalecer la inversión, la productividad y el crecimiento sostenido.