Marzo de 1998. Bajo las luces y sombras del Puente Huérfanos, en el centro de Santiago, Myriam Hernández filmaba el videoclip de “Huele a peligro”. La estética sobria y urbana de esa escena marcó el lanzamiento del primer sencillo de Todo el amor, su quinto álbum y el primero junto a un nuevo sello de alcance internacional.
La apuesta dio resultado. La canción, escrita por Armando Manzanero, alcanzó el número uno en el ranking Latin Pop de Billboard e impulsó una etapa que consolidó su presencia en toda América Latina. Sobre una carrera construida con éxitos como “El hombre que yo amo” y “Ay amor”, llegarían once discos de estudio, un Grammy Latino a la Excelencia Musical, la histórica Gaviota de Platino en Viña del Mar y el récord como la primera mujer chilena en presentarse en solitario en el Estadio Nacional de Santiago.
Casi tres décadas después, el viaducto de Huérfanos es recordado como el “Puente Huele a peligro”. El mismo lugar que marcó el cruce hacia la madurez de su obra hoy conecta esa historia con nuevas generaciones que siguen reconociendo en Myriam Hernández el sello que hizo de la emoción una forma única de interpretar la balada chilena.
