Mahani Teave conoció el piano a los siete años, durante un viaje a Estados Unidos. Fue amor a primera oída. De regreso a su hogar en Rapa Nui (Isla de Pascua), supo de la llegada de una profesora de piano a la isla y corrió a su casa a pedirle: “¡Por favor, por favor, quiero aprender a tocar!”. La profesora, ya jubilada, no quería enseñar, pero fue tanta la insistencia de la niña que, a regañadientes, accedió a darle una clase.
Así comenzó una historia de aprendizaje y constancia que la llevaría a ser descubierta por uno de los grandes maestros del piano chileno: Roberto Bravo. Fue él quien instó a Mahani a mudarse a Valdivia para continuar su formación. Un camino que la ha llevado a convertirse en una de las intérpretes de música docta más reconocidas del país, a presentarse en escenarios de todo el mundo, a recibir premios en Chile y el extranjero y a fundar la primera escuela de música de Rapa Nui.
