A los 11 años, José Maza dejó Parral para estudiar en Santiago. En su nuevo colegio intentó integrarse jugando al fútbol, pero pronto descubrió que su talento no estaba en la cancha. Juró no volver y encontró refugio en la biblioteca. Allí comenzó a mirar hacia el cielo.

Ingresó a Ingeniería en la Universidad de Chile y, cuando cursaba tercer año, se abrió una especialidad en astronomía. Una visita al Observatorio Cerro Tololo terminaría por sellar su vocación.

Años después, Maza formó parte del proyecto Calán-Tololo, cuyos estudios sobre supernovas aportaron herramientas fundamentales para las investigaciones que descubrirían la expansión acelerada del universo, reconocida con el Nobel de Física en 2011.

Hoy, miles de chilenos miran el cielo con la misma curiosidad de aquel niño que un día cambió la cancha por una biblioteca.

Fuentes: Radio Pauta, Wikipedia.

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