“Quería usar mi plataforma y las posibilidades que me ha dado mi carrera como artista para contribuir desde mi frente a la posibilidad de cambio”. Con esa convicción, Francisca Valenzuela tomó una decisión que iría mucho más allá de su carrera como cantante y compositora: crear un escenario donde otras voces también pudieran ser escuchadas. Así nació Ruidosa.
La inquietud había crecido mientras recorría la industria musical. Veía escenarios donde las mujeres seguían siendo minoría y sintió que hacía falta algo más que una denuncia: hacía falta un lugar para encontrarse.
Lo que comenzó en Chile pronto cruzó fronteras. Ruidosa llegó a Ciudad de México, Lima y Nueva York, donde encontró un lugar en el Lincoln Center, llevando una conversación nacida en Latinoamérica hasta uno de los escenarios culturales más reconocidos del mundo.
Quizás ese sea su mayor sello. Francisca Valenzuela entendió que un escenario no solo sirve para cantar. También puede convertirse en un lugar donde otras se atreven a tomar el micrófono. Y cuando eso ocurre, la música deja de ser solo una canción para convertirse en un coro que sigue creciendo.
Fuente: KEXP.
