A fines de los años 50, Mario Kreutzberger viajó a Nueva York por encargo de su padre para estudiar corte y confección y continuar el negocio familiar. Pero una televisión encendida en la habitación de un hotel cambió sus planes. Mientras aprendía de telas y patrones, descubrió un mundo que en Chile apenas comenzaba y decidió que ese era el futuro que quería perseguir.
De regreso en Santiago, llevó a la radio una rutina cómica que había probado en el Club Israelita con un personaje llamado Don Francisco. Sin mucho éxito, decidió golpear las puertas de Canal 13 hasta conseguir su oportunidad. Show dominical y luego Sábado Gigante marcaron una trayectoria que pasó de la pantalla chilena a millones de hogares de América. La dimensión de ese recorrido quedó reconocida por Guinness World Records: Sábado Gigante fue distinguido como el espacio de variedades de mayor duración presentado por el mismo animador, mientras Kreutzberger obtuvo el récord por la carrera más larga como presentador de programas de variedades.
El viaje a Nueva York cambió el destino de Mario Kreutzberger. Lo llevó a convertirse en Don Francisco y a construir una trayectoria que trascendió las pantallas: una historia de más de medio siglo que forma parte de la memoria de Chile y de una causa que el país sigue reconociendo como propia.
