Era de noche. El cielo se iluminaba con tonos verdes y rojizos que resplandecían creando formas sobre una pirámide de piedras. 

La nieve cubría el suelo de Raufarhöfn y el cielo ofrecía un espectáculo de colores provocado por una tormenta geomagnética. La astrofotógrafa chilena, Cari Letelier, observaba este fenómeno desde el único lugar de Islandia que esa noche tenía los cielos despejados.

Se ubicó frente al Arctic Henge. Miró hacia arriba y reconoció una figura. Encuadró. Enfocó y capturó. 

Su fotografía dio la vuelta al mundo. Fue nominada al Fotógrafo de Astronomía del Año 2024, organizado por el Real Observatorio de Greenwich en Londres, entre 31 fotógrafos de todo el mundo.

Cari había conseguido un registro único que combinaba un espectáculo natural con la imaginación: capturó un dragón hecho de auroras boreales.

Fuentes: Forbes y La Tercera

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